viernes 12 de abril de 2013
 
 

¿La casa está en orden?

Siete meses después de conocerse la noticia que boqueteros de guante blanco perforaron las arcas de la UAR, ocasionándole una pérdida de casi 3 millones de pesos, las autoridades dieron detalles del hecho. Adelantamos la Columna de Claudio Leveroni en la edición de Tocata de este sábado.
 
La tan esperada conferencia de prensa se hizo realidad el miércoles último cuando 4 integrantes del Consejo Directivo (Castillo, Barbieri, Pichot y Galindo) más el Gerente General (Díaz) de la UAR escucharon pacientemente la catarata de preguntas que tenían en carpeta los periodistas especializados. La millonaria defraudación, denunciada hace siete meses desde Australia a través de un escueto comunicado de la UAR, fue el centro de la escena por donde giró una y otra vez la requisitoria periodística. Tanto fue así que la novedad, que representó saber ahí mismo de la renovación del contrato de Graham Henry para este año, quedó opacada y alejada a un segundo plano. Sobre la estafa se aclaró: 1) El monto total roza los 3 millones de pesos. Hubo 500 mil entre 2009 y 2010 (tal como anticipó Tocata el sábado último) y 2.380.000 entre 2011 y 2012. Es decir que los hechos abarcaron dos administraciones, la de Porfirio Carreras y Luis Castillo. 2) La estafa se hizo librando cheques con firmas falsificadas dejando bajo sospecha ante la justicia penal a dos ex empleados. 3) Como autocrítica Luis Castillo definió que hubo exceso de confianza que debilitó los controles. El tesorero Carlos Barbieri agregó que el repentino crecimiento que tuvo la UAR en su movimiento financiero facilitó las maniobras fraudulentas. Las 4 o 5 personas que manejaban un presupuesto de 14 millones de pesos anuales, que tenía la UAR hasta hace un par de años, pasaron a manejar los 102 millones de la actualidad sin modificar el esquema de administración financiera que se mantuvo en los últimos 16 años. 4) Quien detentaba la gerencia administrativa no era un profesional en ciencias económicas y desde el 2004 poseía un poder general de administración de la UAR, tenía las llaves de la caja fuerte, las claves para ingresar al sistema de contabilidad y las custodias de las chequeras. 5) El mayor número de maniobras fraudulentas se produjeron durante la realización del Mundial 2011, cuando el grueso de los dirigentes estaban fuera del país y los controles se relajaron aún más. 6) En su momento la UAR accionará contra la entidad bancaria. 7) Para evitar que este tipo de maniobras se repitan la UAR dejó de emitir cheques, solo realiza pagos por transferencia bancaria, adquirió un sistema de contabilidad más seguro a través de una consultora y contrató una auditoría forense. La causa judicial sigue su curso dejando una dura enseñanza para la UAR que, a fuerza de duros golpes, como la estafa que sufrió, va abandonando el voluntarismo amateur con que se manejo desde siempre para asumir un control profesional de sus extraordinarios ingresos actuales. Para entender la distancia que existe entre una y otra sirve como ejemplo tener en cuenta que el balance 2012, aprobado hace pocas semanas por la asamblea, dejó un superávit que sobrepasa los 14 millones de pesos, una cifra que es el equivalente a todo el presupuesto que tenía la entidad madre del rugby argentino hasta hace pocos años.
   
 
 

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