viernes 15 de octubre de 2010
 
 

¿Una Argentina periférica o una central?

Como era de esperar la crisis en la URBA volvió a estallar esta semana. En las puertas del recambio de autoridades en la entidad madre del rugby porteño volvieron a la carga los clubes que se oponen a tener jugadores PladAR en sus planteles.

 

Se veía venir. El conflicto que a principio de año estuvo a punto de dejar sin poder competir para sus clubes a los jugadores que integran el PladAR, resurgió con la fuerza que impone la actualidad político institucional de la URBA. La entidad madre del rugby porteño pronto tendrá recambio de autoridades, por lo tanto no es de extrañar que un bloque político conformado por más de 30 clubes haya tenido un par de plenarios en los últimos días para definir un plan de acción que busque jaquear a las actuales autoridades encabezadas por Néstor Galán. Los clubes confeccionaron un documento en el que destacan, que quieren y que no quieren para el rugby de la URBA. Sin temor a equivocarme me aventuro a señalar que en la mayor cantidad de esos 20 ítems hay coincidencia unánime de todo el ambiente rugbístico. Es que se trata de una declaración de principios que rescata valores que no son cuestionados, ni tampoco parecen estar en juego, en esta disputa que divide en dos a los clubes bonaerenses. Quién podría estar en contra de que “el rugby tiene que ser para todos, accesible, sano, formativo y entretenido”, tal como señala uno de esos puntos. Tampoco creo que encuentre consenso promover el desarrollo del Rugby para unos pocos clubes o jugadores, como destaca otro de los 20 items del documento.

Ciertamente, el punto conflictivo es básicamente uno. El que señala en forma tajante, “no queremos profesionales entre nuestros jugadores aficionados”. Ahí se focaliza el debate, en la forma en que se debe desarrollar el rugby rentado en nuestro país. No es el contenido lo que separa a las dos fracciones en pugna. En el documento los clubes anti-PladAR asumen la necesidad de incorporar el profesionalismo en un nivel de elite que este reservado para los seleccionados nacionales. Coinciden con quienes impulsan el PladAR ya no solo en Buenos Aires sino en todo el país. Se difiere en la forma de llevar adelante el profesionalismo.

Hace pocos días conversando con Ángel Guastella, me confió su oposición al PladAR porque entendía que desvirtuaba el sentido de la competencia local. El ex entrenador de Los Pumas esta convencido que todo debe seguir igual que antes. Es decir, los mejores jugadores profesionales en Europa y nuestros seleccionados nacionales alimentándose con ellos. Así de simple. Para él no sirve el PladAR porque no tiene competencia y se basa solamente en la preparación física. El enorme respeto que tengo por Guastela me hizo repasar una y otra vez mi propia posición sobre el tema. No hay caso. No me resigno a que nuestro rugby sea protagonista periférico de uno central que esta en otras regiones del planeta. Si quiero competir y ganarle a Nueva Zelanda, Sudáfrica Australia, Francia o Inglaterra, no me parece digno que sean esos países quienes preparen a Los Pumas. Argentina esta en condiciones de asumir un camino que lo lleve a estar cada vez más cerca de un protagonismo central en el rugby mundial. Eso quedó demostrado en Francia 2007. Creer lo contrario es sentirse menos de lo que valemos.

   
 
 

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