viernes 09 de septiembre de 2011
 
 

Ahora clasificar tiene otra cotización para los Pumas

El presidente de la IRB deslizó que hay exigencias no conocidas públicamente para la participación Argentina en el Tres Naciones.

 

Las idas y venidas que tiene la incorporación de Argentina a una competencia internacional tuvo una inesperada nueva vuelta de página en las últimas horas cuando el titular de la IRB, Bernard Lapasset, comentó ante periodistas argentinos en Nueva Zelanda que existen condicionamientos para que Los Pumas participen del Tres Naciones a partir del año próximo.

Si bien es cierto que aún falta rubricar oficialmente ese compromiso, todo indicaba que el consentimiento ya estaba dado por la Sanzar (organizadora del torneo en el que compiten anualmente Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia) con la directa participación y apoyo de la IRB. ¿Qué sucedió para que ha tan pocas horas de comenzar el mundial, Lapasset genere semejante incertidumbre señalando que la llave para abrir la puerta del Tres Naciones es que los Pumas tengan un buen torneo?. Nunca se había hablado de tal condicionamiento, al menos no lo hicieron trascender quienes participaron de los plenarios donde se negoció el ingreso de nuestro país al campeonato que este año ganó Australia. Nunca nadie deslizó que Argentina tenía que hacer un buen torneo, lo que en principio significaría, como mínimo, pasar  con éxito la primera ronda en la más complicada de las cuatro zonas en la que se divide la etapa clasificatoria de la Copa del Mundo. En principio el comentario del presidente de la IRB, realizado faltando horas para el debut argentino, instaló una presión extra que no existía en el plantel nacional.

Llegó en el momento menos indicado a oídos de jugadores que saben las limitaciones que tiene el equipo producto del recambio generacional y las dificultades competitivas que han tenido en la etapa previa. Quizás no haya que sobredimensionar el tema y la frase de Lapasset solo fue un comentario desafortunado. Sin embargo, que nadie de la UAR haya salido inmediatamente (al menos hasta el cierre de esta edición) a aclarar las cosas da lugar a pensar que el planteo del máximo representante del rugby internacional ya era sabido por los autoridades de  nuestro país. De ser así la presión para Phelan y sus dirigidos será mucho mayor en la competencia que comenzó ayer, pero es peor aún lo que representará para el futuro del rugby argentino que siempre ha tenido muchas dificultades para confeccionar un calendario de competencias internacional que le permita sostener el extraordinario crecimiento que ha tenido en los últimos años. No formar parte de lo que debería ser el Cuatro Naciones a partir del 2012 será un retroceso que obligará a replantear el esquema de desarrollo para los años venideros.

   
 
 

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