viernes 21 de septiembre de 2012
 
 

Cuando el silencio no es salud

Una verdadera pena. Todavía no hay mayores explicaciones desde la UAR sobre la estafa que sufrió. La columna de Claudio Leveroni en la edición de Tocata de este sábado.
 
Tiempos de turbulencias los que atraviesa la UAR. Aún se espera una manifestación pública más amplia de la ofrecida en aquel escueto comunicado de diez días atrás en el que anunció haber sido víctima de una estafa millonaria. Quizás estemos ante un silencio deliberado pensando que el tiempo, más alguna alegría que pueda entregar el seleccionado en sus últimas dos presentaciones en la Championship, se encarguen de sepultar la amargura de haber sido sorprendidos por boqueteros de guante blanco que le birlaron más de dos millones de pesos. La justicia penal ya recorre su camino investigando lo ocurrido. Lo hace, como debe ser, con sus propios tiempos que no son los que espera la comunidad del rugby en relación a las explicaciones que le debe dar la UAR. En la medida que no exista una información más amplia, permitiendo transparentar los hechos, se alimentará la usina de sospechas y rumores. Vivimos una época donde la sociedad lapida con demasiada facilidad, acusa con desmesura e involucra en situaciones dolosas a todos por igual. El reconocimiento escasea y se suele equilibra hacia abajo en la creencia que no hay principios que puedan sostener acciones desinteresadas. Mientras la UAR mantenga silencio sin dar mayores explicaciones de lo que sucedió, sin relatar que medidas se están asumiendo para que no vuelva a ocurrir algo similar, esa usina de sospechas crecerá dañando los muchísimos buenos logros que se han obtenido en estos últimos tiempos. Como en todo organismo que requiere de una conducción política quienes la ejercen cometen aciertos y errores, es el lógico devenir que lleva el transito por un sitio donde se deben tomar decisiones permanentemente. Esto sucede con la actual conducción de la UAR que tiene el crédito de haber continuado un camino que esta llevando a nuestro rugby de elite hacia un rumbo con permanentes desafíos y crecimiento; y el débito de no haber generado una organización administrativa que este a la altura de las circunstancias. Visto así es necesario que las equivocaciones se asuman y expongan con la misma firmeza y transparencia que se difunden los logros. Convocar a una conferencia de prensa sería una medida saludable que permitiría despejar dudas. El ocultismo no es un buen consejero en ninguna situación, mucho menos en la que actualmente envuelve a la entidad madre del rugby argentino.
   
 
 

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