viernes 14 de junio de 2013
 
 

De lo que fue a lo que será

La última fecha del torneo, además de cubrir las dos plazas disponibles que aún quedan para el Top 14, invita a reflexionar sobre los resultados que deja un sistema de competencia que seguramente será modificado para el año próximo. La columna de Claudio Leveroni para la edición de Tocata de este fin de semana.
 
Llegamos a la última de las once estaciones que tiene la primera fase del torneo con dos vacantes pendientes por resolver y cinco aspirantes que buscan ingresar a la etapa final del campeonato más importante que tiene el rugby de América. Posiblemente, estemos ante la última edición de esta versión del torneo. Tanto desde la UAR como la URBA se vienen dando indicios que alientan a pensar que finalmente se relanzará el Nacional de Clubes el año próximo, lo que obligará a cambiar el actual sistema competitivo en Buenos Aires. Es una buena noticia para el rugby argentino saber que hay intenciones de retomar un campeonato que abarque a clubes de toda la geografía nacional, buscando una fórmula para competir que no sea ninguneada por ninguna unión o club. Así planteada, la iniciativa es una clara apuesta a la continuidad del progresivo crecimiento que viene teniendo nuestro rugby desde hace tiempo. Para Buenos Aires representará también el desafío de reordenar su sistema de competencias. Por estos días los representantes de los clubes bonaerenses y porteños están debatiendo cual puede ser la mejor forma de encarar las próximas temporadas. Debemos interpretar que lo hacen inducidos a buscar el equilibrio que resulte más justo, evaluando los intereses del conjunto de clubes que se encuentran bajo el paraguas de la URBA. En este contexto es importante rescatar algunas conclusiones que deja el sistema que esta quedando atrás después de completar 13 temporadas, desde aquella primera del 2001. Hay un pequeño lote de cuatro equipos, compuesto por Hindú, CASI, SIC y Alumni, que han clasificado siempre al Top 14. Otros dos, La Plata y Newman, solo estuvieron ausentes en una ocasión. Estos seis clubes son los de mayor regularidad, y mejor nivel de juego, en los últimos 13 años. Un segundo lote se encuentra algo más lejos de los primeros en la evaluación global de todas estas temporadas. Sus rendimientos han sido más fluctuantes, dependiendo de la intensidad que haya tenido el recambio de jugadores de cada año. Pero, pese a esto, en su gran mayoría participaron en alguna ocasión del Top 14. Hay datos estadísticos que reflejan la paridad que existe en este segundo lote. 1) Son 23 los clubes que alguna vez accedieron al Top 14. 2) De los 24 equipos que forman parte del Grupo 1 en la actual temporada solo 3 no ingresaron a la pelea por el título en estos 13 años: Liceo Militar, San Andrés y Buenos Aires. 3) Dos de los recién ascendidos, Liceo Naval y Regatas, clasificaron para el Top 14. El año pasado lo mismo sucedió con San Cirano. Repensar el torneo significa también poner sobre la mesa estos datos que deja el sistema que esta en retirada para poder contrastarlo con el que vendrá. Un esquema justo debe contemplar la competencia de los mejores con aquellos que buscan mejorar. Solo compitiendo con los más destacados los equipos más relegados pueden lograr escalar en su nivel de juego. Mirando hacia adelante sería importante rescatar, del esquema que parece quedar atrás, estos valores que de manera indisimulable promueven un principio solidario que están íntimamente ligados a los valores que el rugby promueve.
   
 
 

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