sábado 04 de junio de 2011
 
 

Días decisivos en el camino Puma rumbo al Mundial

Prudencia es lo que entrega Phelan en cada una de las respuestas cuando los periodistas lo interrogan sobre sus preferencias para el armado final del plantel argentino que viajará a Nueva Zelanda. Podría, si fuera de su preferencia, llamarse a silencio o hablar más adelante cuando tenga la lista completa con los 30 nominados. Pero no, prefiere expresarse sabiendo la importancia que tiene su palabra para cada uno de sus 45 convocados. Parece buscar en sus respuestas públicas un incentivo para ellos, y lo hace guardando para sí cualquier conclusión que este lucubrando por estas horas, entendiendo que un desliz puede quebrar la ilusión de quienes conforman el primer lote de jugadores que él mismo seleccionó y dio a conocer días atrás.

 

Reserva para su intimidad no solo los nombres sino también otros detalles relacionados con la composición final de la convocatoria, como la cantidad de jugadores que piensa llevar para los distintos puestos. Ni siquiera habló del caso Vernet Basualdo, que figura como uno de los integrantes de la primera nomina, pese a las declaraciones del ex Alumni señalado que sus compromisos con el Toulouse no le permiten participar de este proceso previo al mundial. Una decisión que parece colocar al Oso con un pié afuera de Nueva Zelanda.  Pero, al menos por ahora, todo esta solo dentro del terreno de las especulaciones, porque Phelan no da señales de preferencia alguna entre aquella veintena de jugadores más comprometidos con la duda, es decir que se encuentran sin saber si estarán o no en la partida mundialista. “Rotaremos en estos partidos para evaluarlos a todos”, sintetizó en uno de los entrenamientos en el Pinazo ratificando la idea de buscar, como la lógica indica, a los que estén en mejores condiciones para el equipo. Lo interesante de estas expresiones sencillas es que se transforman en un extraordinario incentivo para quienes están luchando por un lugar. En este caso las palabras son más valiosas que el supuesto silencio por el que Phelan podría haber optado. Rubrican el compromiso interno que selló con sus jugadores al asegurarles que todos pueden transformar en una gran oportunidad cada entrenamiento y cada minuto que tengan en el campo de juego. Un mensaje respetuoso hacia sus convocados, alentándolos a no minar el rendimiento a la hora del examen que representan los dos encuentros ante los barbarians franceses. Después, vendrá un nuevo recorte donde quedarán los nominados que participarán del viaje a Pensacola para afinar la preparación física y fortalecer el grupo. Finalmente, se conocerán los 30 privilegiados que asumirán la dura tarea de volver a encumbrar al rugby argentino entre los mejores. Será, este último paso, quizás de los más tristes que le toque vivir a Phelan en todo el proceso. Así lo vivió, según sus propias pabras, en el 2007 Marcelo Loffreda cuando entregó, en Newman, la lista de sus convocados para el Mundial de Francia. Fue un momento tenso, desbordado por la angustia y hasta el enojo, en algunos casos, de quienes quedaban marginados. El proceso vuelve a reeditarse concentrando la lógica tensión. Bajo este paragua de situaciones Phelan debe encarar el proceso de selección contemplando todas las posibilidades que se puedan presentar en plena competencia. Debe lidiar contra la propia presión que la responsabilidad y el momento le imponen sabiendo que al concluir estas últimas semanas, antes de la selección final, quedarán en el camino jugadores heridos por sus determinaciones.

   
 
 

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