viernes 02 de septiembre de 2011
 
 

El 2007 quedó atrás, pero... ¿no podríamos comenzar igual?

Por estas mismas horas, pero en siete días más, cuando la octava fecha de la URBA esté por comenzar, ya tendremos el resultado y las primeras conclusiones del debut argentino en la séptima edición de la Copa del Mundo.

 

Inglaterra no sólo es favorita para adueñarse de este primer test, también lo es para ganar la zona y evitar un cruce tempranero con Nueva Zelanda en cuartos de final que es el destino que le espera a quien escolte al puntero del Grupo B. Por varios motivos, ligados a las características de su preparación previa y al recambio generacional, Los Pumas han quedado relegados a la condición de poder entregar la primera sorpresa del torneo, tal como sucedió en el 2007 cuando quebraron a Francia en el partido inaugural. Ese recuerdo es un llamado de atención para Inglaterra que, al mantenerse en competencia hasta hace tan sólo siete días (derrotó a Irlanda en Dublín) puliendo al límite su preparación, parece intuir que la condición de favorito para el test con Argentina le puede jugar en contra.

Para Los Pumas este partido será una evaluación que permitirá saber cuál es su rendimiento en máxima exigencia competitiva frente a un rival que, en los análisis previos, es uno de los candidatos a luchar por el título. Estas realidades tan distantes entre ambos seleccionados plantea exigencias diferentes ya que no hay equivalencias en lo que puede representar el resultado final para uno y otro. Para los ingleses una derrota significará la condena de tener que jugar una final anticipada con los All Blacks en cuartos de final, siempre y cuando logren ganar los partidos siguientes al del sábado próximo. En cambio, para Los Pumas el perder ante la Rosa podrá asumirse como parte del camino preparatorio para el encuentro central de esta primera fase que será ante Escocia el 25 de septiembre en Wellington. Ese día argentinos y escoceses jugarán todas sus chances buscando cruzar exitosamente el umbral de la ronda clasificatoria, claro que siempre y cuando hayan cosechado triunfos ante Georgia y Rumania, dos rivales que aunque son de menor envergadura han mejorado mucho y cuentan con jugadores que se desempeñan en clubes que compiten en las principales ligas europeas.

Seguramente Martín Johnson ha tomado nota de la importancia que tiene para su equipo el partido ante Argentina, de lo que una derrota puede representar en la búsqueda de llegar lo más alto posible en el mundial para la potencia que inventó este deporte. Visto así no es difícil imaginar que Inglaterra saldrá desde el primer minuto con un plan claramente ofensivo intentando acorralar a Argentina cerca de su ingoal tirándole encima la experiencia, potencia, velocidad y peso de un plantel que cuenta con dos titulares por puesto. Los Pumas tendrán que estar preparados para una dura batalla en la que será determinante un implacable sistema defensivo que evite el peor resultado para su futuro que es perder por un marcador muy abultado.

Los Pumas ya están en Nueva Zelanda y el sábado 10 de septiembre debutarán ante Inglaterra. El equipo de Martin Johnson tiene mayor presión para obtener un buen resultado.

   
 
 

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