viernes 09 de noviembre de 2012
 
 

El crecimiento del rugby argentino gira sobre tres ejes

La cercanía del fin de año invita a repasar el camino recorrido y sacar algunas conclusiones. Si lo que viene va en dirección de lo que ya se logró, hay muchos motivos para ser optimistas. La columna de Claudio Leveroni en la edición de Tocata de esta sábado que estará en las finales de este sábado en La Plata.
 
El acelerado ritmo de crecimiento que esta teniendo el rugby argentino en los últimos años alienta a pensar que su techo, tanto en la inserción social como evolución deportiva, es más alto de lo que muchos presumían o esperaban. Es un crecimiento que se observa en, al menos, tres direcciones. 1) Cada año son más los jóvenes que eligen la ovalada como opción deportiva. 2) Aumento de público que asiste a los grandes eventos, como los test de los Pumas o las instancias finales de los torneos regionales. 3) Hay una notable superación en la calidad de juego tanto a nivel de selecciones como en clubes. Calidad y cantidad se unen en este cóctel de tres ingredientes. ¿Se trata solo de una mirada voluntariosamente optimista? Veamos lo siguiente. El punto uno se puede corroborar desde un informe que entregó la UAR hace algunos meses, donde se detalla que la cantidad de jugadores fichados en el país llegó a la cifra record de 52.345. Es el número más alto alcanzado desde que se implementó el fichaje y Fondo Solidario en 1996, cuando había poco más de 30 mil jugadores distribuidos en 227 clubes de todo el país. En la actualidad hay un 37% más de los que estaban fichados en el 2007. Esta cifra nacional tuvo correlato en 12 de las 25 uniones que componen la UAR, que fueron las que crecieron en cantidad de jugadores en el período 2010/2011. Entre ellas se encuentra la URBA, que con 88 clubes (afiliados e invitados) y 21.971 rugbiers, es la más poderosa de todo el país. El punto dos refiere a un registro con menos precisiones numéricas. Tanto la UAR como la URBA son esquivas a entregar datos puntuales sobre recaudaciones o cantidad de asistentes a los grandes eventos. Sin embargo, no es difícil asegurar que el seleccionado argentino no solo convoca cada vez más público en sus presentaciones locales, también ha crecido en la expectativa general. Un dato que sirve para apuntalar esta afirmación es el raiting que tuvo en la pantalla de la televisión pública el test de los Pumas ante los All Blacks jugado en la Plata. Fue de 5.1 equivalente a más de 150 mil televidentes tan solo en Capital Federal y Gran Buenos Aires. A esta cifra hay que agregarle la del el resto del país, donde llega Canal 7, y la numerosa audiencia de la televisión por cable. Finalmente el tercer punto, que refiere a la evolución en el juego tanto de elite como local, se puede corroborar desde distintos enfoques. Lo que aparece más a mano son los resultados que han obtenido los Pumas en los últimos mundiales. Gales, Francia y Nueva Zelanda, las tres últimas citas continentales, instalan recuerdos reconfortantes por el rendimiento argentino y su ubicación final en cada torneo. En cuanto al nivel del rugby local, ha mejorado sensiblemente en los últimos dos años. En esto mucho tienen que ver las motivaciones. Los jugadores saben que alcanzando un buen nivel en su juego se proyectan al mundo rentado que, ahora, pueden comenzar a desarrollar en nuestro propio país con cualquiera de los seleccionados nacionales.
   
 
 

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