viernes 04 de mayo de 2012
 
 

El semillero que alimenta el rugby

Con la incorporación de las nuevas camadas de jugadores el torneo de la URBA mejora su nivel competitivo. La columna de Claudio Leveroni este sábado en Tocata.
 

Transcurrieron tan solo tres fechas del torneo y ya podemos visualizar, contrario a lo que sostienen ciertos agoreros con llamativa insistencia, que el nivel de juego en la máxima categoría de la URBA supera las expectativas previas. No es solo una cuestión de apreciación estética, de estimulación que reciben nuestros sentidos cuando vemos un buen encuentro. Es algo que podemos apreciar también gracias a algunas cifras que configuran cierta tendencia positiva.

En cada inicio de temporada se observa una mayor preocupación por potenciar el poder ofensivo en los equipos. Hay datos que permiten corroborar el éxito en ese objetivo. En 2010 la fecha con mayor cantidad de tries, durante la primera ronda del Grupo 1, fue la segunda con 69. Este año la fecha inaugural arrancó con 70 tries y en la segunda se apoyaron 71. Dos de las tres primeras jornadas de este año tuvieron más tries que la mejor de todas de dos años atrás. Es cierto que también se pueden leer estos mismos datos desde una mirada negativa y concluir que cada vez se defiende peor. Preferimos mirar lo positivo, porque desde ahí se crece. Mirar la realidad desde el pesimismo suele ser una peligrosa trampa cultural para estancarse y no valorar como propio lo que se genera.

De la mano de ese tipo de razonamiento también se suele recaer en el lamento por las ausencias de quienes emigran hacia el profesionalismo. Se afirma esa realidad sin destacar la extraordinaria generación permanente de nuevos talentos que los clubes de la URBA muestran cada año. Los buenos jugadores seguirán emigrando y seguramente lo harán cada vez con mayor intensidad. Ellos son el resultado del muy buen trabajo que realizan los clubes que forman y promueven nuevos talentos. Jugadores distintos que tienen luz propia y han sido formados por entrenadores que estimularon sus características naturales para el juego. Son rugbiers con un prometedor futuro en ligas europeas o en nuestros propios seleccionados rentados. En los clubes de la URBA parecen brotar mágicamente y el 2012 no ha sido la excepción. Debutan en primera cuando apenas están entre los 19 y 21 años, como el apertura de Deportiva Francesa Lucas Buffa, o el wing del CASI Tomás Thomann. Otros, dentro de la misma franja de edad que ya tuvieron su bautismo en el 2011 o en el 2010, muestran una envidiable madurez en el juego pese a su temprana edad. Ahí aparecen los velocistas Agustín Migliore (CUBA), que con 20 años ya jugó el año pasado en los Pumas 7 en el seven de Australia, y Lucas Caneda que debutó en la primera de Pueyrredón en 2010. También jerarquizan planteles, sumándose como si se fuesen experimentados jugadores, varios Pumitas que participaron hace dos años del mundial en Rosario: Matías Masera (Belgrano), Santiago Méndez (SIC), Javier Ortega Desio (SIC) y Brian Ormson (Pucará) que volvió a jugar después de estar siete meses parado por la rotura de los ligamentos cruzados de su rodilla derecha. La lista es mucho más extensa, sangre joven que representa un saludable recambio que nos anima a asegurar que el nivel del torneo más importante de América esta en franco crecimiento.

   
 
 

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