jueves 07 de octubre de 2010
 
 

El valor de las palabras en un cartel

Queremos involucrarnos en la búsqueda de soluciones. Ese fue el mensaje solidario que entregaron los jugadores de CASI y SIC en el último clásico.

 

El clásico tuvo la escenografía de siempre. Los disfraces, papelitos, el sonido de las trompetas y un sin fin de recursos que acompañan el colorido cotillón de la fiesta grande que el rugby entrega cada vez que los dos históricos de San Isidro se enfrentan. Pero este último, el jugado siete días atrás en la Catedral, ofreció un mensaje de extraordinaria sabiduría montada en el infinito dolor que entrega la pérdida de una vida. Los 30 protagonistas, vistiendo una remera negra, se pararon en mitad de cancha antes de comenzar el encuentro y extendieron un cartel con la inscripción “Matías somos todos” y debajo la supina pregunta “¿En que podemos ayudar?”. El mensaje conmovió por lo recurrente y porque desborda solidaridad no solo con la familia de Matías Berardi sino con toda la comunidad afectada por el miedo que genera la inseguridad. Se evita recaer, como quien refriega una herida abierta, en conceptos revanchistas que no hacen más que retroalimentar una indignación inconducente. Preguntar ¿en que podemos ayudar? involucra en el problema a quien la hace. Lo compromete, no solo en el dolor con la familia de la víctima, sino también en la búsqueda de la resolución del conflicto. Es una pregunta que no aísla a unos de otros, por el contrario une para buscar respuestas. Es un llamado al consenso y no un planteo crítico desde la observación de quien solo encuentra en la protesta la única forma de participar.

En una sociedad con una opinión pública tan predispuesta hacia la queja hubiese sido mucho más fácil, y menos comprometido también, plantear en ese cartel solamente el “Matías somos todos”, o “Justicia por Matías”, o cualquier otra indicación encaminada hacia un reclamo justo pero sin involucramiento. En cambio, se optó por un compromiso mayor, por una frase que incluye en la resolución consensuada del conflicto.

Tampoco podemos soslayar que son los jóvenes quienes promueven esta reacción. Son las nuevas generaciones las que asoman, por suerte, con un mayor compromiso reflexivo ante la problemática social. Se indignan, sufren y lloran por las injusticias, pero parecen estar más predispuestos a asumir un protagonismo activo en la búsqueda de su propio destino. Un mensaje esperanzador que el rugby entregó como la postal más valiosa que dejó el último clásico sanisidrense.

 

   
 
 

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