sábado 07 de mayo de 2011
 
 

Es cierto, al final del túnel se ve la luz


Los Pampas estan mostrando un camino válido para el crecimiento y desarrollo de nuestro rugby de elite. El PladAR y su razón de ser. La Columna de Claudio Leveroni en Tocata del sábado 7 de mayo.

 

Santiago Phelan suma preocupaciones y quizás algo de resignación ante las dificultades que Los Pumas van sumando en su camino hacia la Copa del Mundo. Para tomar nota de alguna de ellas, las más recientes apenas, podemos resaltar la lesión de Juan Martín Hernández; el cambio forzoso de escenario para los encuentros que se iban a jugar en Christchurch; la imposibilidad de ampliar la agenda competitiva que hasta ahora solo suma tres partidos antes de debutar en Nueva Zelanda; y los coletazos que deja la todavía presente prohibición que soportan los jugadores del PladAR en Buenos Aires creando un clima de cuestionamiento sobre el funcionamiento del Plan que regula la UAR. ¿Algo más?. Si, sumemos también que el estadio único de La Plata no se podrá utilizar para recibir a los Barbarians de Francia en junio ya que será preservado para la Copa América de fútbol que comienza el 1 de julio, y aún queda por saber donde se jugará el primero de los dos encuentros con el combinado francés. Esto último quizás pueda interpretarse como un problema algo menor. Tal vez lo sea, pero se agrega a la cadena de dificultades que van surgiendo en el tránsito de nuestro seleccionado al mundial que comienza en poco más de 120 días.
Si nos quedamos tan solo con este pantallazo estaríamos falseando, o al menos negándonos, una mirada más amplia de la realidad. Como contrapeso a estas dificultades rescato la gran buena nueva para el rugby nacional en estas últimas semanas. La sorprendente tarea que Los Pampas están realizando en Sudáfrica, reflejada no solo en los muy buenos resultados que le permitieron haber llegado tan alto en la Copa Vodacom, sino también en la identidad de juego que han logrado. Lo que hace este grupo de jugadores y entrenadores tiene un enorme valor para el rugby argentino, ellos representan lo que se puede lograr con trabajo, perseverancia y unidad de criterios para objetivos comunes. Verlos jugar genera placer y tanto entusiasmo que nos permite hacer oídos sordos a quienes, desde ese perseverante negativismo que anida en buena parte de nuestra sociedad, ningunean su rendimiento descalificando la categoría del torneo en el que participan. Siento para mí que estos Pampas ya se graduaron de Pumas, algunos seguramente tendrán la posibilidad de vestir la celeste y blanca próximamente. Es una buena noticia para Phelan, saber que puede contar con relevos que estarán a la altura de las máximas exigencias. Es una buena noticia para nuestro rugby saber que podemos atrevernos a competir en el máximo nivel si contamos con una estructura que le permita a nuestros jugadores llegar a su máximo rendimiento. Es una buena noticia saber que después de tanta oscuridad al final del túnel se ve la luz.

   
 
 

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