viernes 20 de abril de 2012
 
 

Hay necesidad de estar a la altura de las circunstancias

El crecimiento que ha tenido el rugby de Buenos Aires en los últimos años no se traduce aún en un buen esquema de organización interna. Es un tema pendiente. La columna de Claudio Leveroni en la edición de Tocata de este fin de semana.

 
Habitualmente cuando hablamos del torneo de Buenos Aires en las páginas de Tocata nos gusta resaltar que se trata de la competencia más importante que tiene el rugby de América. Lo hacemos con la clara intención de destacar la magnitud de este evento que, dado el volumen de clubes y jugadores que convoca, no tiene otro igual en todo el continente. Además, el rugby porteño sostiene un crecimiento que no se detiene. Este año dos nuevos clubes, Las Heras y Berisso, se sumaron a la URBA que ahora es integrada por 85 instituciones, 14 de ellas están en calidad de invitadas. Las anteriores incorporaciones más recientes a estas dos nuevas fueron Delta, en el 2010, y Saint Brendan’s, en 2006, cuyos equipos lograron escalar rápidamente hasta el Grupo 2.
En estos 85 clubes hay más de 20 mil jugadores federados, una cifra que ubica a Buenos Aires como la Unión más importante del país que cuenta con 430 clubes y más de 52 mil rugbiers activos desparramados en toda la geografía nacional. Este continuo crecimiento bonaerense se sostiene desde hace muchos años, pero en especial en la última década. El extraordinario impulso que generó la actuación de los Pumas en los mundiales más recientes potenció el ingreso de miles de jóvenes al mundo ovalado. Hace dos años la UAR dio a conocer un informe en el que destacó que en tan solo doce meses había crecido el 7,5% el número de deportistas de divisiones competitivas. Si se segmenta solo la franja que abarca a menores de 15 años esa diferencia porcentual ascendía a casi el 13%, teniendo a la URBA como la de mayor crecimiento en Argentina. En 2010, siempre dentro de esa franja de edad, Buenos Aires sumó 2.871 jugadores respecto a 2009 lo que equivale el 81% del número total de incorporados ese año en todo el país que fueron 3.549.
Como una extraña contrapartida a este crecimiento la URBA ha perdido injerencia dentro de la estructura mandante del rugby nacional. Su peso político dentro de la UAR se derrumbó a tal punto que no ha podido ni siquiera interceder para que al menos uno de los seis partidos que los Pumas jugarán este año en nuestro país se realice en la capital argentina. La única presentación del seleccionado nacional en la geografía bonaerense se realizará en el estadio único de La Plata el 29 de septiembre recibiendo a Nueva Zelanda. Tampoco se ha visto correlato deportivo del crecimiento sostenido de la URBA. Las Águilas, pese al buen trabajo que ha realizado esta temporada su nuevo cuerpo de entrenadores comandado por Mariano Bosch, se ha quedado por cuarto año consecutivo sin ganar el torneo argentino que se disputa desde 1945 y obtuvo en 34 ocasiones, la última vez en 2008. Para colmo este año el torneo que organiza la UAR se montó sobre las tres primeras fechas del local. La URBA prefirió correr para el domingo sus jornadas competitivas en lugar de intentar, por ejemplo, ubicar el horario del partido de las Águilas y Tucumán de manera que permita el normal desarrollo, en día sábado, de la jornada inaugural del torneo más importante de América.
   
 
 

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