Opinón
viernes 22 de julio de 2016
 
 

La multiplicación de talentos

Una notable virtud que muestra el plantel de Los Pumas/Jaguares es la calidad del recambio de jugadores.

 
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El cierre que protagonizó Jaguares el sábado último, en su primera participación del remodelado Súper Rugby, revitalizó una sensación que invade a quienes seguimos muy de cerca la evolución del rugby argentino. La muy buena performance de los más jóvenes fue determinante para alcanzar el triunfo ante el potente combinado sudafricano que concluyó primero en el grupo y es uno de los ocho protagonistas del tramo final torneo. Facundo Isa (22), Guido Petti (21), Julián Montoya (22) y Santiago Cordero (22) estuvieron entre los más destacados. Fueron titulares y pertenecen a una camada que se va adueñando de un nuevo recambio generacional. Entre los 15 titulares ante Lions el promedio de edad fue de 25.7, con cuatro menores de 23 y solo dos jugadores por encima de los 30 años, Leguizamón (33) y Hernández (33). La presencia juvenil fue más notable aún entre los ocho reservas que ingresaron. Salvo González Iglesias (28) el resto no sobrepasan los 24 años, con la particular y prometedora presencia del segunda línea Marcos Kremer de tan solo 19.

La nutrida agenda de competencias que tiene el plantel mayor de la UAR permite amalgamar la juventud con la experiencia. El promedio de partidos con la camiseta de los Pumas del plantel titular que ingresó a Vélez el sábado supera los 28 test, mostrando algunos ejemplos notables como el de Lavaninni que con 23 años ya apila 27 encuentros internacionales incluyendo seis tours y un mundial.

La aparición de camadas que se van superando unas a otras, adaptándose cada vez a mayores exigencias, no es un hecho espontáneo. Estamos observando el resultado de un esquema de organización que está venciendo al tiempo. No podría haber tanta cantidad de jugadores alcanzando su máximo nivel sin un ámbito propicio para que puedan lograrlo. 

El periodista y escritor Dan Coyle, autor entre otros libros de Las claves del talento, se dedicó a analizar porque en algunas regiones se destacan determinados deportes por encima de la media normal. Llegó a la conclusión que el semillero del talento de esas zonas tiene como referencia y estímulo los logros de sus predecesores o su propio entorno. El rugby argentino ha creado las condiciones para que broten con mayor continuidad talentos que se suman a una dinámica de crecimiento cuyo techo es difícil visualizar por estos días.

Ahora, también será necesario intensificar la formación de entrenadores que comprendan y se adapten a estos tiempos. Deben ser los motivadores, los que ayuden a los jugadores a mantener encendida la llama del deseo y la superación.

   
 
 

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