viernes 22 de julio de 2011
 
 

Los clásicos nacen y se hacen

Llevan más gente que lo habitual, están rodeados de mucho color y festejo. Se viven intensamente durante la semana. Son los partidos distintos, los más esperados. La columna de Claudio Leveroni en la previa de Tocata para este sábado.

 

 

 

Bienvenidos los clásicos, los partidos que arrastran folklore propio y cuya rivalidad entre los protagonistas solo se puede entender desde la historia o la vecindad que los une. Es el cruce de amigos, del mismo barrio con camisetas distintas, que solo piensan en superar al otro para adueñarse de la sonrisa socarrona en los días posteriores. Bienvenido estos partidos que recorren un camino tan particular como especial. Bienvenido los Alumni - Belgrano, los CASI - SIC, Pucará - Lomas, Champagnat - Newman, y tantos otros que nutren la agenda competitiva del rugby porteño. Todos arrastran una historia particular. Seguramente los primeros encuentros se desarrollaron con sus protagonistas jugando al borde de los límites que las reglas del juego permiten. Bienvenido, también, a Delta y San Fernando que se suman a esta grilla de choques tan esperados en cada temporada. Será un gran clásico en la medida que el folklore que construyan le gane a la violencia acumulada por la bronca de temas pendientes que arrastran desde una ruptura tan reciente. Con sus matices propios la historia de este nuevo clásico parece un modelo a repetición de tantísimos otros.
En julio de 1935 comenzó a construirse la más conocida, y si se quiere también censurada, de estas historias de rupturas que derivan en clásicos. Fue durante el tercer tiempo de CASI y GEBA, en San Isidro, cuando los jugadores locales se dejaron atrapar por la sobreestimulación de la alegría que derivó en festejos considerados inapropiados por la Comisión Directiva de CASI que suspendió a casi todos ellos. Enojados por la sanción los rugbiers protestaron y no jugaron los próximos partidos. Como ya es sabido el conflicto derivo en la creación del SIC. Aunque con detalles distintos, según quien relate los pormenores del acontecimiento, la historia es bien conocida. No es difícil imaginar la tensión que habría en aquel primer encuentro que tuvieron el 9 de mayo de 1937. Ese domingo muchísimos sanisidrenses se reunieron en el casco histórico para ver el primer gran duelo entre CASI y SIC. Aquella lluviosa tarde estuvo dominada por la ansiedad, algunas bravuconadas y no faltaron las miradas desafiantes. El apertura visitante, Felipe Meyer Arana, convirtió un penal a los dos minutos, y el marcador no volvió a modificarse. Así quedó sellado para el SIC (3-0) el primer antecedente del clásico más antiguo del rugby nacional. Hay crónicas periodísticas que reflejan lo sucedido hace 74 años. También las hay con lo ocurrido este año entre San Fernando y Delta en los dos primeros choques que tuvieron como dueño al Yacaré. Ahora, solo falta graduar el partido como un clásico, instalarlo definitivamente y validarlo como tal en cada presentación. Porque recién lo será cuando el color del festejo supere las broncas y los enconos personales. Delta – San Fernando será un clásico para disfrutar cuando ya no sea necesario convocar a efectivos de Prefectura y Gendarmería para controlar a quienes creen que la violencia forma parte de los festejos.

   
 
 

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