Columna de opinión de Claudio Leveroni
viernes 20 de mayo de 2016
 
 

Marcando el sendero

Buenos Aires el principal motor del crecimiento del rugby nacional.

 
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El peso trascendente que tiene Buenos Aires, en su aporte al extraordinario crecimiento que el rugby argentino viene potenciando en los últimos años, se puede medir de distintas formas. Por la cantidad de clubes que integran la URBA, por el elevado número de jugadores fichados que nutren los distintos seleccionados nacionales; por la movilización y exigente organización que genera cada fin de semana con competencias; por la evolución de su juego y los resultados que genera. Una muestra de su poder y crecimiento se puede apreciar este sábado con dos equipos de la URBA disputando nuevamente una final del Nacional de Clubes, tras sortear las semifinales donde quedó en el camino un tercero.

Igualmente demostrativo de esta evolución es el escenario que presenta la jornada final de la etapa clasificatoria del Grupo 1 que esta tarde pone en juego las últimas seis plazas para el Top 14 con ocho aspirantes para ocupar esos lugares. Lo interesante de esto último es que se observa una saludable tendencia horizontal en el desarrollo de los clubes bonaerenses permitiendo ampliar la base de sustentación tanto en calidad como cantidad. Mariano Moreno, por ejemplo, llega a esta última jornada dependiendo de sí mismo para poder acceder por primera vez a la zona privilegiada donde se define el campeón anual. En temporadas recientes lo hicieron también Manuel Belgrano (3 veces), San Fernando (3), San Albano (2), San Martín (2) o Liceo Naval que, de ganar hoy y darse algunos resultados, puede repetir lo que ya consiguió en 2013. Entreverados entre ellos están clubes con mucha historia y potencial propio como CASI, SIC y Alumni que prueban lo dificultoso que resulta clasificar para el Nacional de Clubes y mantenerse en el Top 14. Los tres, más Hindú, son los únicos que nunca estuvieron ausentes en la lucha por el título (zona campeonato/ Top 14) desde que el torneo se define bajo el actual esquema (2001).   

Esto proceso de lenta paridad que se va observando con el correr de cada temporada se produce por varios factores confluyentes. El más destacado es que el rugby incorpora año tras año una mayor cantidad de jugadores en su franja infanto-juvenil. Es el resultado de políticas inclusivas que aplican muchos clubes aprovechando el exitoso andar, y su repercusión mediática, de Los Pumas en los últimos mundiales. Si bien aún está lejos de considerarse un deporte popular las fronteras y los valores del rugby se van ampliando en nuestro país con mucha más celeridad que en otras regiones del mundo. Buenos Aires, con sus 90 clubes, es la Unión que hace punta en esta formidable ampliación.

  

   
 
 

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