lunes 20 de mayo de 2013
 
 

Mensajes mafiosos

Las amenazas a Pichot representan un hecho muy grave que merece un amplio gesto de repudio y solidaridad con el ex capitán de los Pumas.
 
No fue una sola llamada, hubo varias. Todas intimidatorias, amenazantes, que escucharon distintos integrantes de la familia de Agustín Pichot. Los anónimos vomitaron odio haciendo referencias a situaciones relacionadas con la UAR. El hecho ya tiene investigación judicial, no se esta lejos de obtener resultados que permitan identificar al o los causantes de este grave hecho que Tocata dio a conocer en la edición del último sábado. Si bien Pichot tomó la decisión de no exponer públicamente esta situación, la fue confirmando en cada llamado o mensaje solidario que le ha llegado en estos últimos días. Seguramente su prudencia fue la que provocó el silencio tanto de la URBA como de la UAR, que todavía no hicieron público su repudio y solidaridad con el ex capitán de Los Pumas. Si no lo hacen se corre el riesgo de minimizar una situación de extrema gravedad que es ajena a la convivencia que propicia el deporte en general y el rugby en particular. Repudiar las amenazas es, además de un hecho solidario humano y personal, un llamado del sentido común para que la disputa política tenga límites concretos y no se desbarranque en situaciones como esta. Agustín Pichot es un tipo especial. Lo fue dentro del campo de juego y lo es también afuera. Así lo reconocen sus amigos y también sus adversarios. Acumula muchos, de un lado como del otro. Su capacidad de liderazgo le ha generado grandes beneficios a nuestro rugby. Con la camiseta de Los Pumas fue un conductor implacable, tanto por su juego como por las arengas que lo caracterizaron inflando el ánimo de sus compañeros en las competencias más bravas. No es casualidad que sea parte de una generación que trepó a lo más alto que llegó un seleccionado argentino en una copa del Mundo, con el tercer puesto en Francia 2007. Como dirigente su participación fue determinante para que los Pumas accedan al Cuatro Naciones. Tuvo infinidad de reuniones con dirigentes de la Sanzar hasta convencerlos de la necesidad de abrir el Tres Naciones. Ser parte de la Championship representa para los Pumas sumar 6 test match, del más alto nivel competitivo, y acumular 12 en el año. Para la UAR significó que su presupuesto haya saltado de 14 millones anuales a los 102 del 2013. Una cifra que resulta sumamente tentadora para quienes aspiran llegar a la conducción de la UAR. Gracias a estos números se ha podido financiar el Plan de Alto Rendimiento en todo el país, preparando jugadores contratados que nutren distintos seleccionados nacionales como los Pampas, que por estos días están compitiendo en Sudáfrica. La participación argentina en la Championship esta garantizada hasta el 2015. Si el acuerdo con el resto de las potencias del Hemisferio Sur no permite la continuidad del torneo el rugby argentino sufrirá un duro golpe. Se reducirán las competencias anuales y, por consiguiente, el presupuesto será mucho menor para mantener la gran infraestructura que se ha montado en estos años para poder estar a la altura de las circunstancias. Es imprescindible evitar dar ese paso hacia atrás. Agustín Pichot es quien, al menos por ahora, se esta encargando de las negociaciones con la Sanzar. Será doble o nada. La UAR ingresará como socio (ahora participa como invitado) o quedará afuera. Si sucede esto último habrá que buscar otro torneo internacional. El aporte del ex capitán vuelve a ser la llave para llegar a buen puerto, siempre y cuando el barco no naufrague en la tormenta de amenazas e indiferencias.
   
 
 

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