viernes 02 de noviembre de 2012
 
 

Por encima de todo esta el rugby y su gente

Pese a todo el Top 14 es una clara demostración del poder que tiene el rugby de Buenos Aires. Fiesta, competencia y convocatoria se unen en las jornadas finales. La columna de Claudio Leveroni en la edición de Tocata de este sábado.
 
La debilidad institucional que en estos tiempos presenta la URBA no ha logrado socavar los cimientos del torneo más importante del rugby de América. El Top 14 es la joya preciada de la organización bonaerense, expone el máximo nivel competitivo entre clubes que se pueda ver en esta parte del mundo. Su desarrollo requiere de un esquema y organización muy aceitado. Solo la experiencia que aportan los años que se lleva batallando en una misma dirección puede garantizar que un campeonato de gran complejidad en su organización llegue a buen puerto. La URBA, que perdió peso político en la UAR a tal punto que los Pumas en un año de mucha competencia no se presentaron en la Capital Federal ni una sola vez, cometió errores que solo son disimulables por la creciente pasión que el rugby va teniendo en nuestro país, y por el trabajo del voluntarioso staff permanente de extraordinaria vocación resolutiva. Se volvió a colocar en horarios vespertinos y nocturnos los partidos finales del campeonato. Peor aún, sabiendo que la distancia a recorrer hasta La Plata desde el norte es lo suficientemente importante como para desalentar la presencia de un mayor número de asistentes, instaló en último turno el choque entre CUBA y Newman por cuartos de final. El rugby local es, además de una competencia deportiva, un encuentro social que tiene su cita los sábados a la tarde. La nocturnidad atenta contra el espíritu tradicional de esta convocatoria. Por suerte el rugby continúa siendo un enorme ejemplo de convivencia y puede demostrarlo en estas instancias finales donde no hace falta reclamar presencia policial extraordinaria para que las jornadas sean una fiesta. Es algo que debe enorgullecernos. Los grupos juveniles que conforman las hinchadas de los clubes conviven en paz, aunque habrá que implementar medidas para evitar se multipliquen algunos desbordes (se detallan en páginas 4 y 5), muchos de ellos ligados al exceso en el consumo de bebidas alcohólicas. Se trata de situaciones que están advirtiendo la necesidad de reforzar el trabajo formativo en los clubes, especialmente en las divisiones juveniles, reforzando los valores históricos del rugby. Con la mirada puesta en el 2013 se pueden visualizar tiempos de cambios para la unión más grande de nuestro país. En diciembre se renovará la conducción política de la URBA. Todo indica que habrá una lista única que instalará a un Puma del 65 al frente de la organización. Luis Gradín, de él se trata, cuando fue Presidente de la UAR tomó decisiones que fueron determinantes para permitir que nuestro rugby de elite se instale definitivamente como una potencia mundial. Impulsó la autorización para que jugadores profesionales puedan jugar en los Pumas y contrató a Alex Wylie como entrenador argentino por un corto período que culminó con la exitosa participación en el mundial de Gales en 1999. Estos antecedentes permiten imaginar que la URBA buscará recuperar su autonomía y los espacios perdidos en los últimos años.
   
 
 

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