viernes 01 de junio de 2012
 
 

Un aporte de extraordinario valor para los Pumas

Esta semana llegó a nuestro país Graham Henry, el entrenador que llevó a los All Blacks a ganar la copa del mundo hace siete meses. Su tarea puede resultar determinante para el mejor desarrollo del rugby profesional en Argentina. La columna de Claudio Leveroni en la edición 210 de Tocata de este sábado.
 
Graham Henry arribó el lunes último para comenzar las tareas por las que fue contratado por la UAR. Un acuerdo que establece asesoramiento técnico al cuerpo de entrenadores del seleccionado argentino que encabeza Santiago Phelan por un período de siete semanas no consecutivas que se repartirán a lo largo de los próximos seis meses, tiempo en el que los Pumas completarán los 12 test previstos para el 2012. Es la segunda vez que un neozelandés participa en un proceso ligado a los Pumas. La primera experiencia fue en 1999 cuando Alex Wyllie, en medio de una crisis interna de proporciones, debió asumir la conducción de nuestro seleccionado que ya tenía un pié puesto rumbo al Mundial en Gales. 
A los 65 años Henry atesora un extraordinario pergamino como entrenador, coronando su tarea con el título mundial que hace siete meses obtuvo con Nueva Zelanda. Fue el segundo trofeo de los All Blacks después de 24 años de haber obtenido el primero. Henry dejó un registro impresionante en los 8 años que estuvo al frente del seleccionado de su país al ganar 88 de los 103 partidos disputados, lo que representa un 90% de efectividad. Un porcentaje muy superior a la media histórica que tiene Nueva Zelanda ubicada en el 75% (374 ganados y 19 empatados sobre 499 jugados). La carrera como entrenador de éste profesor de educación física nacido en Christchurch, se remonta a dos décadas atrás cuando se hizo cargo por cinco años de dirigir el rugby escolar de la Unión de Auckland. Más tarde, entre 1996 y 1998, estuvo al frente de los Blues en el Súper 12. En 1998 tuvo su primera incursión internacional asumiendo la conducción de Gales hasta 2002. Fue un proceso transformador para los Dragones Rojos que lograron, el 26 de junio de 1999 en el partido inaugural del estadio Millennium, su primer y hasta la actualidad único, triunfo ante Sudáfrica por 29-19. Henry llevó a Gales a un record de diez victorias consecutivas y lo metió en cuartos de final de una copa del mundo de 1999. Pero, como se sabe, para llegar al éxito hay que atravesar fracasos, y Henry los tuvo. En 2004 asumió la conducción de Nueva Zelanda y pese a los triunfos previos a Francia 2007, los All Blacks protagonizaron su peor actuación en un mundial al quedar afuera en cuartos de final. La Federación Neozelandesa le renovó la confianza y el año pasado Henry retribuyó el gesto conquistando el título en su propio país. “El rugby corre por mis venas” comentó el último miércoles en conferencia de prensa para después lanzar algunas frases que definen ideas y conceptos que atesora el flamante asesor para entrenadores argentinos. “No se trata solamente de tener un buen equipo, sino en seguir desarrollándolo”, deslizó dejando entender que lo valioso es trabajar a largo plazo. Fue una mirada de Henry refiriéndose a la expectativa que ponemos en la primera participación Argentina en la Championship. “Esta competencia debe ser una motivación y no una preocupación”, definió para intentar colocar la ansiedad local dentro de un andarivel positivo. El rugby profesional de alta competencia en nuestro país ha comenzado un proceso que llevara algunos años antes de obtener el beneficio de los buenos resultados.
   
 
 

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