viernes 16 de noviembre de 2012
 
 

Un esperanzador cierre de temporada

Un año muy positivo para el rugby argentino. El rendimiento de los Pumas impulsa un crecimiento que no tiene techo en el país. Queda por delante cuidar lo conseguido y salir de la cultura del ocultamiento. La columna del año de Claudio Leveroni en la última edición de la temporada de Tocata que acompañará la jornada clasificatoria del Seven de la URBA.
 
Gracias al resultado que esta dejando el trabajo de Los Pumas el rugby argentino vive un momento de extraordinaria excitación. No  es una situación mágica, surgida espontáneamente de la nada. Es la  resultante de una adecuada planificación potenciada en estos últimos tiempos, son los frutos que entrega el PladAr constituido hace tan solo cuatro años para ser una plataforma formativa y de contención para jugadores con proyección que militan en clubes de nuestro país. También es necesario reconocer que ha sido el esfuerzo de algunos dirigentes, especialmente Agustín Pichot, que trabajaron para que Argentina ingrese a una competencia anual y regular como la Championship. En su primera edición el torneo dejó una notable enseñanza para los argentinos. Se derrotó al exitismo cortoplacista, ya que pese a no haber ganado ninguno de los seis partidos hubo coincidencias a la hora de destacar la evolución que tuvo el rendimiento de los Pumas en la competencia anual más exigente del planeta rugby. Seguramente por esto mismo se sintió un placer generalizado después de los 80 minutos jugados ante Gales el sábado último. Fue la ratificación de lo que presumíamos semanas atrás cuando se apilaban las derrotas. Este equipo necesitaba de un triunfo así para demostrar que ya se esta en un nivel del que será difícil retroceder. Con la mirada puesta hacia adentro no es difícil observar que hoy, como nunca antes, los Pumas funcionan como una poderosa locomotora que impulsa el crecimiento y ampliación de la base de sustentación que en argentina son los clubes de todo el país, entre ellos los 88 que están dentro de la URBA. Tanto para el presente como para el futuro inmediato el desafío es poder aprovechar y explotar al máximo lo que generan momentos como el actual, que por ser tan bueno no esta exento de críticas. Desde esta columna observamos muchas veces situaciones que tienden a restar más que sumar. Así como la UAR ha dado pasos importantes para instalar nuestro rugby dentro del lote de naciones con mayor prestigio deportivo, también es necesario reconocer que en su débito tiene el modificar conductas ligadas a una histórica cultura del ocultamiento. Actúa como en aquellas familias que creen que no hablando del problema el problema no existe. La UAR ha optado por introducir en el cajón del olvido situaciones penosas que sufre. Cerramos el año sin saber que medidas ha tomado para evitar volver a sufrir una estafa como la denunciada en un comunicado de cuatro líneas que dio a conocer desde Australia hace pocos meses. Un robo que le costó a las arcas de todo el rugby argentino más de 2 millones de pesos.

   
 
 

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