viernes 17 de agosto de 2012
 
 

Un torneo que abre las puertas para un mayor crecimiento

Con la Personal Rugby Championship el desafío de lo que viene no es solo para los jugadores y el cuerpo técnico de los Pumas. La dirigencia de nuestro país deberá estar a la altura de las circunstancias. La columna de Claudio Leveroni en la edición de Tocata de este sábado.
 
Transitamos días de excitación informativa ligada a nuestro rugby. Naturalmente el centro de atención se encuentra en Ciudad del Cabo con el debut Puma en la tan esperada Championship, iniciando una nueva etapa que puede ser de extraordinario crecimiento para el rugby argentino. Claro que eso dependerá no solo de los jugadores y el cuerpo técnico, será determinante la capacidad que tenga la dirigencia local para poder explotar lo que generará la visita anual al país de las tres grandes potencias del Hemisferio Sur. El desafío para todos será estar a la altura de las circunstancias, y no es menor. La UAR ha logrado en los últimos años desarrollar un plan de crecimiento que tuvo apoyo económico de la IRB. Pudo abrir centros de alto rendimiento y profesionalizar la formación y sostenimiento de un rugby de elite. En buena parte lo pudo hacer gracias a los logros deportivos que las últimas generaciones Pumas fueron conquistando con buenos resultados en las series internacionales y en distintos mundiales. En Gales 99, después de lograr que se acepte la incorporación de jugadores rentados, el seleccionado sorteó una crisis interna de dimensiones y superó con éxito, por primera vez, la etapa clasificatoria del torneo expulsando del mismo a Irlanda. Se trato de un enorme salto que se fue consolidando con los años y mundiales que siguieron. Australia 2003, pese a quedar afuera en primera ronda, fue el trampolín que permitió lograr el tercer puesto en Francia 2007, instalando definitivamente a nuestro país en el lote de elite mundial que pudo ser ratificado en Nueva Zelanda el año pasado. Ahora el desafío se redobla, porque la Championship tiene la misma exigencia de un mundial, como si se empezara a competir en cuartos o semifinal, con el agregado que se disputa todos los años. Con tal nivel de exigencia parecería imposible que al final de esta primera etapa, que durara cuatro años, Argentina no recoja beneficios importantes y se afiance a mediano plazo como una potencia mundial. No se trata solamente de obtener buenos resultados en los partidos, sino en saber aprovecharlos para que el rugby se expanda a todas las capas sociales y en todo el país. Es ahí donde aparece el desafío para quienes se asumen, como dirigentes, en un rol protagónico a nivel nacional y en las distintas uniones. En el 2009 Buenos Aires, por primera vez, perdió la conducción de la UAR a manos de quienes representan otras regiones del país. Un cambio que dejó a la Capital Federal afuera de los seis test que los Pumas están disputando este año en el país. No es un buen mensaje a la hora de imaginar como se aprovechará la incursión Argentina en la Championship.
   
 
 

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