viernes 19 de agosto de 2011
 
 

Una preparación sin competencias

Phelan apuesta a equilibrar la falta de partidos internacionales que han tenido Los Pumas este año con la fortaleza del grupo después de semanas de trabajar juntos. Argentina llegará al mundial habiendo jugado un solo test en todo el año.

 

Faltando pocos días para su primer choque mundialista los Pumas afrontan este sábado su primer test del año. Los tres encuentros anteriores, dos con los Barbarians franceses y un tercero en San Juan ante un combinado sudamericano, deben enmarcarse bajo otras características competitivas. No hay equivalencias entre esos antecedentes, que solo sirvieron para sumar minutos y evaluar situaciones individuales, y el choque de este sábado.

La jerarquía de un test otorga condimentos que involucran a sus protagonistas en un clima de máxima exigencia, más aún cuando forman parte de dos seleccionados que aspiran tener protagonismo central en la Copa del Mundo. De los cinco encuentros previos al mundial que están teniendo los Pumas (el martes enfrentan a Worcester) el de Gales es el único que puede equipararse con los que tendrán el mes próximo.  Es muy poco, demasiado para un seleccionado que llegará a Nueva Zelanda con el antecedente de haber terminado en el tercer puesto en Francia 2007 y con aspiraciones de defender ese lugar.

Visto así los Pumas le otorgan una gran ventaja a sus dos principales rivales directos de primera ronda. Inglaterra llegará al mundial habiendo disputado 8 test en el 2011, después de ganar el Seis Naciones con cuatro triunfos (Gales, Francia, Italia y Escocia) y una derrota (Irlanda). Este mes suma tres cotejos más, triunfo y derrota con Gales y el último ante Irlanda el próximo sábado. Por su lado Escocia habrá encolumnado siete test antes de llegar a Oceanía. Dos triunfos (Italia e Irlanda), cuatro derrotas (Francia, Inglaterra, Gales e Irlanda) y el partido pendiente del fin de semana frente a Italia. Semejante diferencia en el fixture anual con los rivales de septiembre no ha minado el ánimo del entrenador argentino.

Santiago Phelan prefirió correrse de la observación quejosa y mantener una mirada optimista sobre las características que ha tenido la preparación de los Pumas. Subraya los beneficios que le está dejando al equipo tantas semanas juntos de convivencia en los últimos meses. “El grupo está cada vez más comprometido en un objetivo común, ha fortalecido su unión y eso será vital para los momentos más complicados”, reflexionó apoyándose en su propia experiencia como jugador de un plantel mundialista en dos ocasiones (1999 y 2003).

La constitución de la mística siempre es importante para la cohesión de los grupos y su mejor rendimiento, pero ¿servirá para cubrir las deficiencias que produce la falta de competencia?. Lógicamente, es una respuesta que no vamos a conocer antes del 10 de septiembre.

Por Claudio Leveroni

   
 
 

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