lunes 23 de septiembre de 2019
 
 

Cómo y cuándo criticar al árbitro

La actitud crítica de Ledesma contra el árbitro de Argentina - Francia debería ser un disparador para avanzar y remarcar los límites del ADN cultural del rugby.

 
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Es posible que en la simplificación del conflicto resulte cómodo atacar o defender las declaraciones realizadas por Mario Ledesma tras la derrota ante Francia, expresando su enojo por la performance del árbitro. Seguramente en ambas posturas existan razones valederas. Sin embargo, no sería un mal ejercicio intentar dejar al personaje de lado para asumir el desafío de avanzar en un perfeccionamiento relacionado a las conductas que hacen del rugby un deporte con formación. Nuestro deporte ha evolucionado a través del tiempo, y lo sigue haciendo, exitosamente en sus reglas de juego poniendo como eje el cuidado físico de sus jugadores. Esto significa que no se trata de un deporte con una estructura reglamentaria inamovible, sin modificaciones. Deberíamos intentar una evolución similar en lo que a conductas sociales se refiere, buscando elevar nuestra calidad de relación. El árbitro siempre tiene la razón. Esa es una premisa de formación que está en el ADN de la cultura ovalada. No hay cuestionamiento sobre esto. Más aún, es motivo de orgullo saber que, con la adrenalina que cargan, los jugadores durante un encuentro asuman la aceptación de un fallo que pudo ser injusto. Se trata de una conquista cultural propia que se sostiene en el tiempo, pese a convivir en una sociedad que abraza con facilidad respuestas violentas. Ahora, lo que está en debate a partir del hecho que protagonizó Ledesma es, que sucede con esta premisa relacionada con el árbitro una vez que el partido concluyó. Para este cronista, la evaluación de la actuación de un juez no debe quedar circunscripta a un ámbito cerrado. Un claustro que evalúa en soledad. El árbitro debe estar sujeto al análisis de todos. Claro que es necesario enmarcar las formas y el contenido de la crítica. Ledesma reconoció a Gardner como un buen árbitro, pero marcó un error. "Es una lástima que un referí tan bueno no haya visto el offside de Picamoles”, comentó. Posiblemente haga más ruido aquello de "nos referearon como a un país chico del mundo del rugby". Una afirmación que parece aceptar como lógica la existencia de una aplicación del reglamento para países chicos y otra para países grandes. No fue una buena definición. Las palabras tienen su peso, mucho más en un nivel de responsabilidad como la que tiene un entrenador nacional.

   
 
 

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