Opinión
viernes 14 de septiembre de 2018
 
 

De rugby, personajes y minas

El ex capitán de Los Pumas, Agustín Pichot desembarcó como CEO de una minera australiana.

 
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La empresa minera australiana Fortescue Metals Group, tiene contratado desde hace varios meses como CEO para Latinoamérica a Agustín Pichot. Su propietario es Andrew Forrest, un fanático del rugby dueño de Western Force, la franquicia que la Unión Australiana (ARU) dio de baja este año del Súper Rugby cuando la Sanzaar decidió reducir de 18 a 15 el cupo de participantes en este torneo que reúne a equipos de Nueva Zelanda, Sudáfrica, Argentina, Japón y Australia.

Forrest, no acostumbrado a ser desplazado, se quejó por esta determinación. Sus pataleos no tuvieron eco favorable, recibió como respuesta de Cameron Clyne, el Chairman de la ARU:  "Nuestra decisión de dejar fuera a Western Force se debe, principalmente, a cuestiones financieras". A partir de esta ratificación el magnate australiano se encaminó a organizar una competencia de siete equipos que abarcará Japón, China (Hong Kong), Singapur, Nueva Zelanda, una nación de las Islas del Pacífico y Australia. Una competencia bautizada como World Series Rugby (WSR). Forrest busca la bendición de la World Rugby para este torneo, con la aspiración que sea una realidad a partir del 2019.

Bajo este escenario Forrest contrató a Agustín Pichot, el actual vicepresidente de la WR, como CEO en Latinoamérica de su compañía minera, encomendándole que encare la posibilidad de explotar minas en San Juan. La Fortescue Metals Group se presentó a la licitación para explorar cinco áreas de la provincia: Calderon, Calderoncito, Vanesa I, Vanesa II y Rincones de Araya. La minera de Forrest es muy poderosa, está considerada la tercera productora de hierro del mundo, le aporta a la economía australiana más de 100 mil millones de dólares.

En marzo último, según publicó The Sidney Morning Herald, en una reunión del comité ejecutivo de la World Rugby en Dublín, el Vicepresidente de la Unión Australiana, Brett Robinson se enfrentó con Pichot reclamándole sobre su relación con Forrest y le pidió que declarara un conflicto de intereses a un comité superior de toma de decisiones de World Rugby. El ex Puma no esquivó el desafío, planteó la situación y tuvo respuesta favorable. Su conducta no recibió reproche alguno. Hay, detrás de este telón, una vieja confrontación basada en el ninguneo de muchos dirigentes australianos al rugby de nuestro país. Ellos fueron quienes pusieron mayores obstáculos para el ingreso argentino a la Sanzaar, cuestionando los beneficios que traería y le pedían a la UAR garantías. Pichot los enfrentó y en más de una oportunidad se cruzó fuerte con alguno de ellos. Un ida y vuelta que aún sigue vigente.

   
 
 

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