Opinión
viernes 21 de septiembre de 2018
 
 

El compromiso, un sello de identidad de estos Pumas

El tackle de Lavanini a Folau es una postal que sintetiza el ADN del seleccionado que conduce Mario Ledesma.

 
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Cuando observé que Folau recibía el pase en velocidad, a poco más de veinte metros del ingoal de Los Pumas, decidí no ser testigo de semejante injusticia y cerré los ojos. Cuando los volví a abrir Boffelli festejaba con los brazos en alto. En esos pocos segundos Lavanini se había llevado puesto al portentoso wing de los Wallabies, que estuvo muy cerca de arrebatar el primer triunfo argentino en tierra australiana después de 35 años.

Observando más en detalle el desarrollo del movimiento defensivo argentino en aquella última jugada del test del sábado pasado, se puede apreciar mucho más que un espectacular tackle que inmoviliza los brazos de Folau de forma tal que la pelota se va hacia adelante. El mérito de Lavanini es mucho más abarcativo. El segunda línea cubrió su posición en el inicio de la jugada, leyó correctamente el movimiento australiano y, a pesar de cargar con el lógico cansancio del minuto 80 se comprometió en recorrer el ancho de la cancha hasta cruzarse con Folau. La fatiga no le quitó lucidez a la lectura y lo más importante, que surge como una postal a repetición en todo el plantel de Los Pumas, mantuvo el compromiso defensivo.

Ledesma describió tras el encuentro que este grupo tiene algo especial. "Hay algo intangible que los chicos están viviendo que es buenísimo", manifestó sin involucrase en esta mirada mística del momento que atraviesa el plantel que conduce desde principio de año. Ledesma es el hacedor de esta nueva impronta Puma. Ha sido el estímulo que promovió este cambio de actitud mental que permitió reposicionar al rugby de elite argentino, después de pasar un par de temporadas sin rumbo cierto. Dicho esto sin menoscabar la gran tarea que realizó Daniel Hourcade durante su ciclo, que incluyó llegar a una semifinal en copa del mundo.

Es cierto que de las derrotas se aprende más que de los triunfos, pero el éxito ante los Wallabies es una excepción que confirma esa regla. Los Pumas necesitaban ganar ese partido, no solo por un capricho estadístico, lo necesitaban para comprobar que vale la pena estar comprometido con una causa.

   
 
 

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