Opinón
sábado 12 de octubre de 2019
 
 

El mundial que no pudo ser como se pensó

Los Pumas dejaron un enorme débito en Japón acentuando un declive en su rendimiento del último año.

 
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El regreso de Japón no es el que esperábamos. No es una cuestión de exitismo relacionados con derrotas que no le permitieron a Los Pumas cruzar la frontera hacia cuartos de final. Hay una decepción que va más lejos de esa frustración. El seleccionado jugó mal. No tuvo un plan de juego que identifique un estilo determinado. Los jugadores, especialmente sus referentes más emblemáticos, resignaron protagonismo útil desdibujando su rendimiento. Hay algunas pocas excepciones como la de Guido Petti. El segunda línea ha sido el más destacado del plantel por efectividad y regularidad en su juego. Líder en el line, tackleador incansable y dúctil con la ovalada en la mano, su producción personal nunca se encuentra por debajo de su línea media. Son muchos más los que quedaron en débito. En esa categoría se ubican Matera, Lavanini, Sánchez, Boffelli, Creevy, Cubelli y De la Fuente. Ellos no lo ignoran, reconocen que han estado por debajo del nivel de juego que los caracteriza. A Mario Ledesma hay que incorporarlo en esta lista. El entrenador también lo reconoce, aunque habrá que esperar un tiempo para saber que movimientos realiza como respuesta a su propia autocrítica. El recorrido que viene realizando desde que asumió la conducción del seleccionado, a mediados del año pasado, viene siendo de mayor a menor. Comenzó con triunfos ante Sudáfrica y Australia, en la Championship 2018, siguieron los dos únicos del 2019 frente a Tonga y Estados Unidos. Cuatro éxitos sobre diez y siete partidos. La estadística es tan cruel como el nivel de juego de Los Pumas en este período. Ledesma no es un improvisado en su trabajo, convive desde hace años con el rugby de elite. Deberá tomar nota de su estilo para aplicar esos conocimientos. En la mirada de este cronista, la derrota ante Francia lo sobrepaso tanto como al plantel. No solo por sus declaraciones por el arbitraje tras el encuentro. También precipitó determinaciones sin una lógica entendible. La más llamativa fue retirar a Nicolás Sánchez de los 23 que estuvieron contra Inglaterra. Esa determinación pudo haber impactado en el grupo, además de beneficiar el plan de juego de Eddie Jones a sabiendas que no tenía apertura suplente. En la formalidad de los contratos, Ledesma tiene dos años más por delante. Esperemos que sean cuatro. Sería un síntoma que pudo enderezar el rumbo en las temporadas que vienen.

   
 
 

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