Opinión
viernes 28 de junio de 2019
 
 

Entre la alta competencia y el desarrollo interno

La agenda internacional para equipos argentinos está completa. El frente interno espera su adaptación.

 
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La participación regular de argentina en torneos de alta competencia va camino a estar cubierta. El sábado próximo Jaguares XV comenzará a disputar en Sudáfrica la segunda categoría de la Currie Cup (primera división), un torneo anual que organiza la unión de ese país. A partir del año que viene el calendario internacional será más intenso aún, ya que al listado de competencias regulares se incorpora la Liga Sudamericana que tendrá una franquicia de nuestro país (se sumará una segunda en 2021), más la Championship y el Súper Rugby. Completos en el rubro internacional habrá que poner proa a un financiamiento de ese crecimiento que garantice la continuidad a largo plazo. No es un tema menor sostener todo lo que demanda, en cantidad de personas (jugadores, staff de entrenadores, médicos y preparadores físicos) y logística, semejante calendario competitivo. Debe hacerse sin descuidar la tarea principal que es la que existe puertas adentro del rugby argentino.

 

Hay ciertos reclamos de uniones provinciales que buscan reflotar el Argentino, un torneo que arrastra enorme tradición. No se trata de franquicias, son seleccionados que cargan con una fuerte identificación de cada región del país. Nutren de mística la pasión por la ovalada. La UAR debería hacer un esfuerzo para reflotarlo.

 

Agustín Pichot se despachó días pasados en nuestras páginas con una idea que aún no transformó en propuesta formal. Organizar un Top 12 con clubes de todas las uniones, menos la URBA, para generar un cruce final con el Top 12 bonaerense que dejaría como resultado un campeón argentino. Sería una versión actualizada y, al decir de este cronista, más que interesante del nacional de clubes. Posar la mirada en la reorganización permanente de nuestro rugby es también una manera de desarrollar un correlato a lo que se está proyectando en infraestructura, con la creación del ambicioso Centro Nacional de Rugby que se posará en 13 hectáreas ubicadas en Pilar.

   
 
 

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