Opinion
viernes 02 de agosto de 2019
 
 

Faltan 49 días para el debut de Los Pumas en el Mundial.

El rendimiento ante Australia abrió alertas. ¿Cansancio y saturación del plantel?

 
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El desafío para Mario Ledesma en estos días no está ligado a cuestiones tácticas o estratégicas para enfrentar futuros rivales de Los Pumas. El reto que tiene hoy el entrenador argentino está relacionado a su propia lectura sobre las necesidades del plantel, ligadas al manejo de sus tiempos, el descanso, la saturación y el stress competitivo. La performance en Brisbane fue un llamado de atención que, seguramente, ya fue tenido en cuenta por el staff técnico. Más que la derrota preocupa las características que tuvo el bajo rendimiento del equipo ante Australia. Se observaron demasiados errores no forzados y una llamativa desorganización en el sistema de juego.

Enmarcar el grado de exigencia que recorrerán Los Pumas en las semanas siguientes, es una evaluación que los responsables de la conducción técnica estarán haciendo por estas horas. El plantel viene de un largo camino de competencias en el Súper Rugby. Sin tregua se metió en la Championship teniendo a los All Black como primera exigencia. De inmediato, siguió un viaje de 16 horas a Australia con los consabidos síntomas del jet lag. Un combo de acciones y compromisos que parecen haber sido la principal consecuencia del bajo rendimiento ante los Wallabies. Es, también, la consecuencia de un plantel profesional acotado que tiene la UAR. Para la primera fecha de la Championship, Steve Hansen le dio descanso a los once All Blacks que disputaron con Crusaders la final del Súper Rugby ante Jaguares. Lo puede hacer, entre otras cosas, por tener tres veces más de jugadores disponibles en comparación con Ledesma.

Bajo este cuadro de situación, y estando en la antesala de la copa del mundo con jugadores que quieren tener la posibilidad de mostrarse buscando estar en la lista final de 31 convocados para Japón, Ledesma debe armar el equipo para los dos test que restan jugar ante Sudáfrica. Lo debe hacer con inteligencia supina, manejando la ansiedad natural de sus dirigidos y evaluando los niveles de saturación y cansancio competitivo. Este cronista presume que el entrenador debe tener no más que un par de dudas sobre el listado final. Quizás, ni eso. De ser así, su mirada estará puesta en regular la intensidad de cada uno de ellos en las próximas presentaciones antes del debut, el 21 de septiembre en Tokyo, ante Francia.

   
 
 

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