La columna de Claudio Leveroni
miércoles 19 de abril de 2017
 
 

Los argentinos, bien representados

Los valores, básicamente solidarios, del rugby se pueden desplegar en una cancha y también desde un escritorio. La opinión de Claudio Leveroni.

 
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La batalla por la evolución positiva siempre es cultural. Es la madre de todas las batallas. El crecimiento mundial del rugby, buscando fronteras lo más amplias posible y sin restricciones geográficas ni sociales, no es una excepción en este proceso. Lo es también la incorporación al profesionalismo, en un deporte con raíces profundamente arraigadas en la concepción amateurs, aunque ese amateurismo haya representado en algún momento de nuestra historia reciente un sectarismo aislante de las franjas sociales más populares de la sociedad. La batalla cultural siempre está presente. Lo estará mientras existan quienes revindican como propios y absolutos determinados estancos utilizándolos para diferenciarse de otros, a quienes reconocen en una escala inferior.

En los últimos días Agustín Pichot bien utilizó su ascendente cargo de Vicepesidente de la World Rugby para apoyar con determinación el reclamo de naciones europeas ubicadas en un grupo secundario (Tier 2) en la escala competitiva de la elite del mundo del ovalado. Lo hizo con declaraciones a medios británicos y con conceptos muy valiosos (ver nota Pichot pide cambios), y semanas después que el director ejecutivo del Seis Naciones, John Feehan, descartara el planteo de las uniones de Rumania y Georgia. Posiblemente sea una casualidad, o si se quiere una mirada antojadiza de este cronista, pero Pichot realizó esas declaraciones después que Argentina soportara un leve embate, protagonizado por personajes con peso en el mundillo ovalado, que tuvieron la intención de apartar a Los Jaguares del Súper Rugby. El sudafricano devenido en neozelandés Andrew Mehrtens fue uno de esos francotiradores, no fue el único. Sus deseos se desvanecieron rápidamente, la realidad del rugby argentino lo ubica hoy como una potencia que, con rango profesional, es capaz de practicar también en los escritorios los valores que difunde nuestro deporte. La solidaria inclusión de las naciones más relegadas son parte de la política expansiva del rugby. Argentina, en este caso bien representada por el ex medio scrum y capitán de Los Pumas, da una muestra de cómo debe convivir el espíritu amateur en un mundo profesional. Lo hace priorizando la inclusión por sobre el sectarismo, sosteniendo acciones y políticas que reivindiquen los valores fundacionales de nuestro deporte.

 

   
 
 

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