Opinión
viernes 22 de marzo de 2019
 
 

Mucho más que buenos datos

Un Top 12 con buen inicio de temporada. El juego, la conducta y los voluntarios que lo sostienen.

 
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La jornada inicial de la edición 2019 del Top 12 pareció ser un anticipo de lo que tendremos para el resto del campeonato de clubes más importante de América. Estamos ante un torneo con mayor paridad competitiva, en relación a las temporadas anteriores, emparentada con una mejora en la calidad de juego. Una apreciación que no solo se puede sostener por la performance de los recién ascendidos, La Plata derrotando al CASI y Atlético del Rosario, perdiendo en Bella Vista ante Regatas por poca diferencia. Hindú, que mantiene una extraordinaria regularidad para sostenerse como el mejor de todos en el promedio de las últimas dos décadas, ganaba 21-0 y terminó cayendo 27-21 con Pucará. En ninguno de los seis encuentros hubo diferencia importante de puntos en los resultados finales. La mayor, los 12 (27-15) que SIC le sacó al último campeón, Alumni, en un partido que podría haber quedado para cualquiera. La fecha también entregó otro buen síntoma, no hubo expulsado y apenas 9 amonestados. En este sentido fue un arranque de torneo a contrapelo del año pasado, que dejó 22 expulsados (1 por jornada), y un promedio de casi 13 jugadores por fecha amonestados.  Saludable diagnóstico, mucho más si logra mantenerse así en las 21 fechas restantes. Eso dependerá de un andamiaje más complejo que sostiene a nuestro deporte. En estos tiempos tan difíciles resulta necesario remarcar que el rugby no podría tener esta carta de presentación si no existiese detrás una enorme voluntad colectiva. Pese a todas las vicisitudes extra deportivas que rodean al país en los últimos tiempos, el rugby local logra acomodarse a las circunstancias y sostener una calidad de juego llamativamente alta para su condición de amateur. En medio de la incertidumbre cientos de voluntarios entregan su tiempo para entrenar y ser entrenados, colaboran en divisiones infantiles y juveniles, organizan amistosos, giras y ponen atención a las necesidades propias del mundo adolescente. Son voluntades que sostienen clubes, están atentos a sus demandas. Por detrás de las estadísticas, de cada try, de cada tackle, en cada scrum y en cada line, también se encuentran esos voluntarios.

   
 
 

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