Opinión
viernes 26 de julio de 2013
 
 

Que el árbol no tape el bosque

Puesta a punto de Los Pumas (A) para iniciar su calendario anual de competencias. Primer objetivo, la segunda edición de la Championship. La meta, subir un escalón en relación a los nueve test del año pasado.

 
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Ya hemos resaltado desde este mismo espacio que la distancia, tanto en el rendimiento individual como grupal, entre el seleccionado argentino que asumió los compromisos de la primera ventana internacional de este año y el que por estas horas se prepara para la segunda edición de la Championship, es tan amplia como preocupante. Es tanta que podríamos definir al primero como los Pumas C y al segundo como el A, dejando intencionalmente vacante el B con el solo hecho de acentuar la franja que separa a uno del otro. Recordar el rendimiento de los dos seleccionados permite no instalar falsas expectativas sobre lo que deben superar uno y otro en las futuras competencias.

Los Pumas (A), los de la segunda parte de este año, tienen como última referencia la serie de nueve partidos jugados entre agosto y noviembre del año pasado. Las seis batallas del debut en la Championship y las tres de la gira europea. Aquel equipo mostró un nivel aceptable ante los tres rivales más poderosos del mundo, y no desentonó en los compromisos en el viejo continente. En ambos casos el plantel argentino pareció sentir el rigor de la exigencia competitiva y solo se lo vio decaer, en su rendimiento colectivo, sobre el final de cada periplo. En la Championship comenzó visitando a Sudáfrica, y pese a la caída (7-27) mostró un vigoroso juego que reiteró siete días después en Mendoza cuando estuvo muy cerca de alcanzar su primer triunfo en el historial ante los Springboks (16-16). Siguieron derrotas esperadas con Nueva Zelanda (5-21) y Australia (19-23). Tanto en Wellington como en Gold Coast las actuaciones fueron tan buenas que se desparramó la contagiosa sensación que el primer triunfo argentino en el torneo estaba muy cerca. Nunca llegó ese éxito, pero hay que reconocer que el equipo estuvo casi siempre a la altura de las circunstancias. El único encuentro donde fue claramente superado se vio en La Plata ante los All Blacks (54 a 15); aunque es bueno resaltar que una semana más tarde, en Rosario, se perdió con Australia por solo 6 puntos (19-25). Prácticamente el mismo plantel que intervino en el 4N asumió la gira de noviembre por el viejo continente que comenzó con un gran triunfo ante Gales (ganador invicto del Seis Naciones 2012) por 26 a 12; continuó con una derrota, en Lille, ante Francia (39 – 22), y culminó con un muy flojo rendimiento en Dublín con caída 46 – 24 ante Irlanda.

Son estos últimos nueve partidos, y no los tres de junio pasado, los que hay que tomar como referencia para instalar las exigencias de superación y expectativas de Los Pumas (A) para sus competencias del segundo semestre de este año. Naturalmente que la Championship concentra la mayor atención. Escalar un peldaño más en el rendimiento significará alcanzar, al menos, algún triunfo ante cualquiera de los tres rivales más complejos que puede entregar hoy el planeta rugby. Después, en noviembre, será el turno de cerrar la temporada con otro exigente tour por Inglaterra, Gales e Italia.

   
 
 

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