Opinión
viernes 20 de septiembre de 2013
 
 

Se vienen días de definiciones

Desafío 1: Al filo del límite de tiempo para poder organizarlas la URBA ratificó al CASI para las jornadas finales. Desafío 2: Los Pumas y un triunfo que no puede esperar más.

 
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Ingresamos en semanas que, desde distintos frentes, serán tan atractivas como desafiantes para nuestro rugby, y no solo en el ámbito estrictamente deportivo. Ayer la URBA, finalmente, oficializó el anuncio que en mayo había dado el gobernador Daniel Scioli en conferencia de prensa junto al presidente del CASI, Carlos Varone, determinando que las jornadas finales del Top 14 se realizarán en el casco histórico de San Isidro después de tener a La Plata como escenario en las tres últimas temporadas. Esta determinación llega después de una increíble demora colocando, a toda la organización que está al frente del torneo más importante que tiene el rugby de América,  en un proceso de aceleración para poder llegar a tiempo con los preparativos necesarios de un cierre de temporada que esté a la altura de las circunstancias. Según estableció la URBA el 12 de octubre se enfrentarán, por cuartos de final, los equipos que terminen entre el tercer y sexto puesto. Siete días más tarde será el turno de las dos semifinales comenzando por el choque entre el primero en las posiciones del Top 14 con el ganador del cruce entre el cuarto y quinto. La otra semifinal pondrá en cancha al segundo directamente clasificado con el ganador del encuentro entre el tercero y el sexto. La final ha sido programada para el sábado 26 de octubre. Todos estos partidos tendrán como escenario central el CASI, el resto de los encuentros que completan las instancias finales de las otras categorías se disputarán en varios clubes de la zona norte.

 

El otro desafío que cruzará el horizonte de los próximos días tiene a Los Pumas en la mira. En los dos fines de semana que se avecinan cerrarán su segunda participación en la Championship recibiendo primero a Nueva Zelanda en La Plata, y más tarde a Australia en Rosario. Clausurar esta segunda edición del torneo sin capitalizar al menos un triunfo representará un retroceso en el recorrido que viene desarrollando Argentina intentando equipararse con sus rivales del hemisferio Sur. Los jugadores son concientes que se encuentran frente a una situación delicada y son ellos los que, en estos momentos, cargan con la mayor responsabilidad. Interpretando un sentimiento generalizado varios de los más experimentados declararon, tras la ajustada caída en Perth, que ya no sirven las derrotas dignas. Están en lo cierto, se necesita un triunfo para así poder saldar una etapa e instalar nuevas metas con la mirada puesta en la próxima edición de la Championship, torneo que tiene comprometida la presencia Puma hasta el 2015 inclusive. Su continuidad en el cuadrangular depende, en buena parte, de la performance que tengan en estas cuatro participaciones. La del 2012, por ser la primera, tuvo un balance positivo mirado desde el rendimiento del equipo en cada uno de los seis  partidos. La de este año no puede ser igual si la pretensión es subir un peldaño en cada temporada.

 

Cuando se habla de retroceso no es una referencia solamente conceptual ligada al nivel de juego argentino, es primordialmente una marcha atrás en las posibilidades ciertas de mantener abiertas las puertas de una competencia regular en el ámbito internacional acarreando lo que esto representa. Es quedar afuera de una agenda de compromisos perdiendo el ingreso de importantes recursos económicos que obligarían a la UAR a replantear su costosa estructura actual.

   
 
 

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