Opinión
viernes 01 de octubre de 2021
 
 

Tiempos de incertidumbre

La UAR cosecha lo sembrado y avizora un futuro incierto.

 
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Entre tanta zozobra que por estos días envuelve a la UAR surgió una esperanzadora certeza esta semana. El Consejo Directivo aprobó la compra de 12 hectáreas en el municipio de Moreno donde se construirá el tan esperado Centro Nacional del Rugby. Se trata de un predio ubicado a la altura del kilómetro 42,5 de la autopista del Oeste que se encuentra dentro del Club de Campo San Diego, que tendrán ingreso independiente para la UAR.

 

La compra forma parte de los dividendos que viene recogiendo el rugby argentino en los últimos años, gracias a su inserción en competencias internacionales. Se abonarán 1.200.000 dólares y después habrá que realizar otra fuerte inversión en el plan de obras. Hubo capacidad de ahorro en épocas buenas. Los tiempos que vendrán apuntan a fortalecer la idea que nos encaminamos a una dirección opuesta.

 

Sin el Súper Rugby y con una Championship que transita a los tropezones no es alocado aventurar que habrá un barajar y dar de nuevo dentro de la Sanzaar, una sociedad que integra Argentina con un porcentaje minoritario en relación a los otros tres socios, pero suculento para los números que maneja la UAR.

 

A la pobre cosecha de resultados que Los Pumas están teniendo en el torneo (5 derrotas consecutivas) se le suman cuestiones aleatorias demostrativas de una fuerte discusión interna en el seno de la organización. Están relacionadas con las formas en que continuará transitando esta sociedad. En este punto vale aclarar que no es solo una cuestión que involucre a Argentina, aunque claro está por obvias razones es lo que más nos importa analizar.

 

La relación de Sudáfrica con Australia y Nueva Zelanda mantiene una inusitada tirantez que se profundizó el año pasado cuando los Springboks decidieron no participar de la Championship. Es una herida abierta, no la única.

 

La pandemia hizo crujir la rentabilidad de la competencia. Cualquier conducta que no sume en esa dirección está bajo sospecha.  El presidente de la Federación Australiana de Rugby, Andy Marinos, amenazó con un reclamo judicial a la Federación Neozelandesa de Rugby (NZR) cuando esta puso en duda la realización de los test finalmente jugados en septiembre. Marinos llegó a pedir una garantía por escrito de que los All Blacks estarían presentes.

 

En esta dimensión de disputas, Argentina se presenta como la pata más débil del cuarteto societario. Sería ingenuo asumir que la foto del torneo sin la presencia del capitán de Los Pumas solo fue un irrespetuoso error. La queja de la UAR fue rápida y oportuna, pero será insuficiente para contener los embates de intereses comerciales que apuntan a desechar la continuidad de nuestro seleccionado bajo el actual esquema de dividendos.

 

Para colmo sumamos yerros propios. Ocho integrantes del plantel rompieron la burbuja sanitaria y se quedaron sin cierre de la Championship. Lejos de quemar barbijos y marchar en plena pandemia, en Australia cada caso Covid que aparece merece máximas restricciones para evitar la propagación de la enfermedad.

   
 
 

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