Opinion
viernes 31 de agosto de 2018
 
 

Un cambio justo a tiempo

La llegada de Ledesma es un enorme aporte para la nueva etapa de Los Pumas.

 
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El nivel de juego mostrado por Los Pumas siete días atrás en Mendoza ante Sudáfrica muestra un escenario alentador para el rugby de élite argentino, que venía empantanado desde hace dos años sin encontrar respuestas a sus propias limitaciones de progreso en el juego. No se trata de una observación resultadista, atada al triunfo que siempre es bienvenido. Más bien es una mirada que alienta a pensar que se ha ingresado en una nueva etapa justo a tiempo, si la enmarcamos como previa al Mundial de Japón. El aporte de Mario Ledesma resultó ser el estímulo ideal para tan contundente cambio. Llega desde un entrenador líder con gran capacidad de observación. La planificación del segundo test con los Springboks se basó en las enseñanzas que dejó el primero en Durban, que tuvo un prematuro agotamiento físico en los argentinos. Aquel partido comenzó a perderse desde el contacto. Quedó en evidencia cuando todo se desmoronó en el segundo tiempo. Para la revancha en el Malvinas Argentinas Ledesma tomó nota de esto, y planificó en consecuencia. La utilización del pie y un juego lento en determinadas fases permitió regular el nivel de contacto físico. Fue una de las llaves para abrir el encuentro.

Las derrotas duelen mucho más cuando no se puede desplegar el plan de juego propio. Es lo que le sucedió a Sudáfrica el sábado último, fue mérito de los Pumas haber corrido el eje a la propia lógica del juego visitante. El merecimiento de Ledesma no es solo haber planificado el juego, es también haberlo sabido transmitir a sus jugadores con la motivación suficiente para hacerles comprender que podían llevarlo adelante exitosamente. El mérito de ellos fue aplicarlo correctamente.

   
 
 

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