Opinión
viernes 03 de mayo de 2019
 
 

Un torneo que preocupa más de lo que entusiasma

Se anunció el lanzamiento, a partir del año próximo, de una competencia profesional sudamericana.

 
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La realización de un torneo profesional de rugby en la región, bajo la pomposa definición de Súper Liga Americana, fue finalmente confirmada esta semana por Sudamérica Rugby, la entidad que nuclea a las uniones del cono sur de nuestro continente. Tendrá su primera edición el año próximo, a partir de marzo, con la participación de seis equipos sumando dos más en 2021. Uruguay ya anunció que tendrá dos representativos, bajo los nombres de Peñarol y Nacional. La comunicación oficial no ofreció detalles sobre este punto, aunque se especula que otras dos franquicias serán para Brasil (principal impulsor de esta idea), una para Argentina y la restante tendrá base en Chile o Paraguay. Jugarán todos contra todos, a dos rondas (local y visitante), con sumatoria de puntos. Los cuatro primeros irán a semifinales y todo concluirá con una final. Según declaró el titular de Sudamérica Rugby, Sebastián Piñeyrúa, el torneo servirá para el crecimiento del rugby en la región y será “un producto atractivo para los fans, y para los niños y jóvenes de todo Sudamérica”. Se trata de un noble deseo, este cronista discrepa con esa observación. El rugby fue ampliando sus propias fronteras en nuestro país desde una plataforma sólida como son los clubes. Ha logrado contagiar pasión a distintas generaciones gracias a un trabajo paciente que requirió de tiempo y voluntarios. Sus torneos se fueron adaptando a ese crecimiento. La performance histórica de Los Pumas, reflejada en resultados internacionales, representa una síntesis de esa evolución positiva. La incorporación del profesionalismo a nuestro rugby, como una adaptación a los nuevos tiempos, no frenó esa tendencia. Por el contrario, la potenció. Sin embargo, la creación de una competencia con equipos fantasía puede resultar un obstáculo para sostener ese crecimiento en nuestra región. Este tipo de torneos está lejos de contagiar pasión. No es una observación antojadiza, el ejemplo más claro es el Súper Rugby. Insulso, sin mística, el torneo de las cuatro potencias del hemisferio sur presenta estadios vacíos que reflejan lo poco atractivo que resulta un campeonato de franquicias. Tanto es así que ni la propia televisión prioriza derechos que ha comprado. Los recientes triunfos de Los Jaguares en Sudáfrica se tuvieron que ver vía internet, la señal de cable que los televisa priorizó el fútbol de torneos europeos. Los clubes observan con cierta preocupación la novedad de esta semana. Les preocupa saber cuánto les afectará la creación de la Liga profesional. La URBA recogió la incertidumbre y anunciará en algunos días los límites establecidos para evitar el desguace de planteles.

   
 
 

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