Opinion
viernes 25 de octubre de 2013
 
 

Una salida con transparencia

La renuncia de Phelan desnuda una crisis que tiene aspectos similares a otras de un pasado no tan lejano.

 
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No era una novedad que la rueda de prensa del último martes en la UAR se convocó para anunciar la salida de Phelan. Lo que no se intuía, y sorprendió tanto a periodistas como a quienes estaban sentados a un lado del ahora ex entrenador de Los Pumas, fue el tenor de su renuncia. “Mi decisión está basada en haberse hecho pública las distintas vivencias del equipo y haber involucrado a miembros del staff en estas declaraciones habiendo generado un mal clima y siendo una falta de respeto hacia todo el equipo”. Phelan dejó en claro que se aleja porque se rompieron códigos de convivencia interna en el grupo. Nunca sucedió algo así en la historia de la UAR. Entiéndase bien, nunca trascendieron públicamente de esta forma. Las internas son moneda corriente en todo reagrupamiento humano, y el rugby no es la excepción. Para los más desmemoriados vale un recuerdo.

El último cimbronazo en los Pumas con características similares a la de estos días, ocurrió poco antes de comenzar el mundial de 1999 en Gales. José Luis Imohff, que había asumido como entrenador tres años antes, fue duramente cuestionado por un grupo de jugadores, principalmente los profesionales que jugaban en clubes de Europa. La selección había acumulado cinco derrotas consecutivas, los tres partidos en la gira europea (Italia, Gales y Francia) de noviembre del 98, y dos ante Gales en nuestro país correspondiente a la primera ventana del 99. Lo reemplazó Pipo Méndez, acompañado por Tito Fernández, encarando una gira por Escocia e Irlanda faltando 60 días para el debut mundialista que terminó con dos nuevas derrotas. Al finalizar el segundo test se debatió quienes irían al mundial. La discusión generó otro revuelo que culminó con la ida de Méndez y Fernández. Alex Willie, que venía colaborando con el seleccionado desde los tiempos de Imohff, quedó a cargo del plantel. Sus pergaminos, experiencia y particular temperamento pusieron el orden necesario para que los Pumas realicen un gran mundial pasando, por primera vez, de ronda dejando en el camino a Irlanda.

Lo particular que tiene la renuncia de esta semana es que se hacen públicos los motivos, y lo comunica un entrenador que ha hecho culto de su bajo perfil y sin antecedentes de declaraciones altisonantes en toda su carrera. Semejante planteo viene a significar que la situación interna dentro del plantel se desmadró completamente, seguramente potenciada por los malos resultados obtenidos en la actual temporada. Phelan fue cuidadoso, en su exposición evitó dar detalles sobre los acontecimientos que precipitaron su salida. Hizo bien, hubiese sido una contradicción hablar de hechos puntuales o dar nombres. Prefirió resaltar su propia sensación y asumir la mayor responsabilidad por no haber podido mantener la unidad en el grupo.

La carta pública de Juan Martín Fernández Lobbe, conocida un día después de la renuncia de Phelan, guarda empatía con los argumentos del ex entrenador pero también destaca una sutil diferencia en la dimensión del conflicto al incorporar al staff como parte del grupo afectado y sospechado de filtrar información interna publicada por los medios de comunicación. El capitán de Los Pumas fue uno de los pocos jugadores del plantel nacional que se animó a expresar, hasta ahora, su opinión. Lo siguieron Juan Martín Hernández y Juan Manuel Leguizamón a través de mensajes en twitter respaldando al entrenador saliente. Quien no lo hizo fue Patricio Albacete. Desde Francia el segunda línea sentenció sobre los argumentos de Phelan: “Nadie lo traicionó. Su renuncia es una elección personal. Cuando renunciás no podés echarles la culpa a los demás: hay que asumir. La verdad es que esta decisión nos deja en una situación complicada para los test de noviembre”.

La crisis parece estar en una etapa aún inicial, y no se superará hasta que los jugadores diriman sus cuestiones personales. El desafío para Daniel Hourcade es muy grande. Conducir a Los Pumas en medio de esta catarsis exigirá fortaleza e inteligencia para encauzar los objetivos del grupo. Esta semana dará a conocer quienes integran la lista de convocados, que armó Phelan hace 10 días, para la gira de noviembre por Europa, que incluye los duelos con Inglaterra, Gales e Italia.

 

   
 
 

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