Opinión
viernes 02 de noviembre de 2018
 
 

Valorar lo que tenemos

La URBA, una organización con dinámica tan propia como única en el planeta ovalado.

 
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Con la parsimonia que el tiempo impone vamos llegando al tramo final del Top 12, preparándonos para el fantástico cierre que propone el torneo. Una clausura que volverá a tener su centralidad en San Isidro, bajo la expectativa de concentrar como en años anteriores entre ocho y diez mil personas por jornada. Un momento único, conviviendo y disfrutando de una puesta en escena tan propia como merecida para nuestro rugby. Organizar semejante fiesta no es cosa sencilla. Tampoco lo es encuadrar y ordenar el movimiento que despliegan 400 partidos por fin de semana, con sus arbitrajes y demás logística necesaria. Es lo que hace la URBA cada temporada.

Uno de los perfiles culturales más frecuente de estos tiempos es la no valoración de lo que se tiene. De aquello que es el resultado de varias generaciones que moldearon con paciencia, errores y acumulación de sabidurías. Estamos siempre tentados a recostarnos en el pensamiento mágico, que las cosas son así por naturaleza propia.

La URBA es una de las organizaciones más grandes del mundo en su tipo, con un formato único. Cuenta con 90 clubes y más de 45 mil jugadores inscriptos entre infantiles, juveniles y mayores. Sus dirigentes no son rentados, entregan horas de cada día a atender las entendibles demandas que exige la organización. Ninguno es imprescindible, todos lo fueron y lo son. El buen funcionamiento de la URBA lo garantiza la dinámica propia que adquirió en sus 23 años (cumplirá en diciembre) de vida propia, más los 96 que heredó de la UAR.

Cuando con insistencia remarcamos desde estas páginas que el Top 12 es el torneo de clubes de rugby más importante de América, no lo hacemos para ningunear al resto de las competencias de la región, es un disparador hacia el razonamiento de quienes lo disfrutan jugando o viéndolo. Es, en perspectiva, un reconocimiento a todos los torneos que organiza la URBA en las distintas categorías. En dos semanas estaremos sentados en las gradas instaladas en el CASI disfrutando de la gran ocasión. Los más privilegiados, aquellos que ganaron esa condición compitiendo, estarán en el césped como principales protagonistas. Será un buen momento para valorar esfuerzos de quienes son, y alguna vez fueron, parte de esta extraordinaria organización que es la URBA.

   
 
 

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