Opinión
viernes 05 de octubre de 2018
 
 

Valores del rugby en acción

Con cada visita de los All Blacks a nuestro país el rugby se fortalece como herramienta de transformación social.

 
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Desde que Argentina participa en la Championship nos hemos acostumbrado a esperar lo que se define, con justicia, como el partido del año. La llegada de los All Blacks se ha transformado en un extraordinario evento anual que atrapa la atención del país ovalado, como ningún otro encuentro de nuestro seleccionado. Las entradas se agotan rápidamente, micros cargados con pibes y grandes llegan desde todo el país para el gran evento. Una multitud se reúne para la tertulia más esperada. Están ahí con la ilusión de poder ser testigos del gran día, ese en que Los Pumas derrotarán por primera vez a quienes son dueños permanentes y absolutos del mejor rugby mundial. Ese día, por ahora, hay que seguir esperándolo.

Cada año, la visita del seleccionado de Nueva Zelanda deja mucho más que los 80 minutos del juego, o su maravilloso Haka expuesto con orgullo de soberanía cultural como símbolo de autoestima maorí. En la semana previa al encuentro el plantel visitante se distribuye tareas con variado contenido social que fortalecen al grupo ratificando valores. El tour 2018 no fue una excepción. En su día libre varios All Blacks estuvieron en el Penal de San Martín para dar una clínica a jugadores de Los Espartanos, el equipo de rugby formado por Eduardo Oderigo en marzo de 2009. Para este cronista resulta indispensable recordar que la experiencia que encabeza Oderigo entrega resultados altamente positivos. En los primeros siete años de su funcionamiento hubo 400 detenidos que formaron parte del plantel. De los 300 Espartanos que recuperaron la libertad, solo 6 reincidieron. Es decir, el 2%, cuando el promedio en la población carcelaria de la Provincia de Buenos Aires es del 65%. No es la primera vez que Espartanos y All Blacks se cruzan. En 2014, un partido entre un equipo formado por jueces y fiscales se enfrentó a Los Espartanos en el estadio único de La Plata, fue la previa al test Pumas – All Blacks.

Los campeones mundiales están muy lejos de mostrarse como estrellas inalcanzables. Su humildad es una constante y al mismo tiempo surge como un contraste con la ferocidad que muestran en el campo de juego. Prueba de ello la puede dar Alejandro Oneto Gaona, que se animó a invitarlos a comer un asado en su casa en Tigre. Para su sorpresa 20 de ellos aceptaron el convite, lo visitaron a mitad de la semana pasada después de pasar por el penal de San Martín.

   
 
 

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